martes, 22 de diciembre de 2015

ÉRASE UNA VEZ...

El próximo lunes 28 de diciembre a las 17:30 en casa de Ángel y Mamen celebraremos la Navidad con una jornada de cuenta cuentos llamada ÉRASE UNA VEZ...
Esta Actividad Navideña con Orientación Infantil está pensada para niñ@s con edades comprendidas entre 1 a 90 años, mayores de esta edad tendrán que venir acompañados.
Un grupo de socios cuentistas serán los encargados de llevarnos por lugares muy, muy requete lejanos, reales o imaginarios, y entretenernos con estos relatos a chicos y grandes.

¡Deja de ser adulto por una tarde y no faltes a la cita!

domingo, 20 de diciembre de 2015

VISITA AL MUSEO TAURINO

El pasado sábado 12 de diciembre se llevó a cabo la visita programada por nuestra asociación al Museo Taurino de Córdoba, único museo dedicado a la tauromaquia situado fuera de una plaza de toros.
En un ambiente familiar y de convivencia, una vez realizada la foto de rigor de grupo en la puerta del museo, una antigua mansión señorial del siglo XVI conocida como antigua casa de Las Bulas, situada en pleno barrio de la judería, en la plaza de Maimónides, se dio comienzo al recorrido por el museo.
Con la ayuda de dos montajes audiovisuales: uno al principio, en la planta baja que tuvo por título El arte de torear ;  y otro más adelante, en la planta alta de la casa con el título La corrida, máxima expresión de la fiesta, sirvieron de gran ayuda para comprender y adentrarse de una forma amena y didáctica en el conocimiento del arte de la tauromaquia, y más concretamente la historia taurina de Córdoba en la que ocupan un gran lugar los cinco califas del toreo y de los que se ha conseguido reunir parte de su patrimonio.

Tras la visita, los asistentes pasaron a degustar unos caldos de la tierra en la conocida taberna cordobesa de ambiente taurino Bodegas Guzmán.

martes, 15 de diciembre de 2015

RAZÓN, FE Y PALABRA

En la concepción clásica –aristotélica y ciceroniana– del Derecho, la ley natural, fuente de la ley humana, no es otra cosa que la razón, la razón natural. El criterio gracias al cual el hombre distingue el bien del mal y que le guía y regula en sus acciones es su razón, que no es sino una parte de la razón divina que el hombre encuentra dentro de sí mismo, en su propia naturaleza.

Tomás de Aquino, impregnado de la inspiración racionalista, definió la ley como ordenación de la razón dirigida al bien común. Pero para el discípulo de Alberto Magno, continuador de la adaptación del aristotelismo al pensamiento cristiano, el problema no era otro que el de las relaciones entre razón y fe, entre ciencia humana y revelación. La ley natural –dice Tomás de Aquino– al igual que las leyes positivas humanas, que derivan de ella, guían al hombre en la consecución de sus fines terrenos. Pero el hombre –añade– no tiene solamente unos fines terrenales, sino que también tiene un fin sobrenatural, que es la felicidad eterna, y para conducirlo a este fin es necesaria también una ley sobrenatural, revelada directamente por Dios (“lex divina”).

            Para el profesor Francisco Elías de Tejada –una de las cumbres de la Filosofía jurídica española del siglo XX, que se caracterizó por su ingente labor  investigadora y científica en pro de la difusión del Derecho natural católico– el hombre conoce el bien más no siempre lo alcanza (hombre falleciente) en su caminar hacia la vida eterna que espera alcanzar tras su muerte. En su vida terrenal –nos dice–, el hombre se encuentra en la necesidad de lograr un orden de convivencia que haga posible a cada uno el cumplimiento de su vocación, siendo libre en su acción de decidir dentro de unos límites propuestos por la razón que capta el orden universal por Dios querido.

            Mediante la razón natural, pues, el hombre puede conocer a Dios con certeza a partir de sus obras. Pero existe otro orden de conocimiento que el hombre no puede de ningún modo alcanzar por sus propias fuerzas, el de la Revelación divina.

Desde el origen –nos enseña la doctrina católica–, Dios, por una decisión enteramente libre, se comunica gradualmente con el hombre y lo prepara para acoger la Revelación sobrenatural que hace de sí mismo y que culminará en la Persona y la misión del Verbo encarnado, Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, Palabra única, perfecta e insuperable del Padre.

Las verdades reveladas por Dios, se contienen y manifiestan en la Sagrada Escritura, a través de la cual, Dios habla a los hombres en palabras humanas, primero, por medio de los Profetas y, en los últimos tiempos, por su Hijo. Y es que, Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, es decir, al conocimiento de Cristo Jesús.

La Palabra, que es la misma persona de Jesús, sería así transmitida y contagiada por el mensaje de los Apóstoles a todos los pueblos y a todos los hombres, para que la Revelación se difunda en todos los confines del mundo. En esta línea, la Constitución  “Dei Verbum”, Palabra de Dios, del Concilio Vaticano II, exhorta a todos los fieles al contacto cotidiano con la Sagrada Escritura en la meditación y en la oración.

Pero las palabras de la Escritura no sólo se leen, sino que también se interpretan, adquieren significado según el modo en que se nos ofrecen, siendo útil una ayuda para su lectura, una clave que invite a la meditación y a proyectar en nuestra vida cotidiana el mensaje de Jesús de Nazaret. Debido a que somos pecadores, somos incapaces de interpretar la Palabra de Dios perfectamente en todo momento. Por ello, necesitamos acercarnos a Su Palabra con cuidado, humildad y razón, y, adicionalmente, necesitamos tener la guía del Espíritu Santo, pues, después de todo, la Biblia es inspirada por Dios y dirigida a Su pueblo. El Espíritu Santo nos ayuda a entender lo que significa Su Palabra y cómo aplicarla.

En este contexto, las lecturas bíblicas de cada día del año litúrgico, –sobre todo bajo la fórmula  de “lectio divina”– nos invitan a la meditación y a la oración y nos ayudan a ponernos en diálogo con Dios en el camino que todos en nuestra vida tenemos que recorrer. Si dejamos que Jesús vaya de nuestro lado, la luz acompañará nuestros pasos.
             

Córdoba, 15 de diciembre de 2015
Francisco de Paula Oteros Fernández

domingo, 13 de diciembre de 2015

Antíoco IV Epífanes, rey de Siria

            Siria, considerada como región en sentido amplio, ha vivido, desde la Antigüedad todo tipo de conflictos y guerras, de la que ahora estamos viviendo un episodio más. Es una zona próxima a Mesopotamia, la tierra entre los ríos Tigris y Éufrates, el llamado Creciente Fértil, cuna de las civilizaciones que más han influido en las culturas griegas y judía, por tanto, en la civilización occidental. A todo ello no es ajeno el hecho de que Siria es tierra de acceso al mar Mediterráneo.
            No es posible contar aquí toda la historia de esta región, por lo que nos vamos a situar en un momento que resulta importante, en mi opinión, pues se trata de la actuación de un rey que provocó un intenso movimiento en el judaísmo, con consecuencias importantes tanto políticas como religiosas.
            Se trata del rey Antíoco IV de Siria, llamado Epífanes (“Dios manifiesto”), aunque sus excentricidades le dieron el sobrenombre menos amable de Epimanes (“el loco”). Su reinado transcurrió entre los años 175 y 164 antes de Cristo. Es un rey conocido por el testimonio de historiadores griegos, romanos y judíos (incluyendo libros bíblicos), por lo que disponemos de abundantes testimonios.
Moneda de Antíoco IV
           
                Pero antes es preciso hacer un breve esbozo histórico.
            Cuando el rey Filipo II de Macedonia derrotó en Queronea el año 338 a.C. a la coalición de estados griegos liderada por el orador ateniense Demóstenes, volvió su mirada hacia el gigantesco Imperio Persa, pero su asesinato le impidió lanzar el ataque. Sería su hijo Alejandro, el Grande (Magno), el que consiguió la hazaña de conquistar ese Imperio, llegando incluso a zonas de la India.

            Alejandro Magno murió en el regreso, y, dada la minoría de edad de su hijo, sus generales se repartieron los territorios, entablando entre sí una serie de guerras, que es muy complicado relatar con brevedad. Baste decir que se consolidaron una serie de reinos, en el tiempo de los Diádocos (“sucesores”): Macedonia, Egipto (Ptolomeo, hijo de Lago) y Siria (los Seléucidas); y algunos reinos menores como Pérgamo o Bitinia.
            Estos reinos llamados helenísticos difundieron la lengua griega común (coiné) por todo el territorio habitado (en griego oicuméne, de donde viene la palabra ecumenismo).

            Llega el momento de Antíoco IV, el cual, queriendo invadir Egipto (en la sexta guerra siria), se encuentra con los romanos que frenan su avance, y aquí tenemos que contar la historia de cómo Gayo Popilio Lenas detuvo a Antíoco, presentándose ante el rey con la demanda del Senado romano y trazando un redondel con una vara de sarmiento en la arena en torno al rey, conminándole a dar una respuesta antes de salir de él, en clara muestra de la prepotencia romana.
            Tras esta humillación es cuando Antíoco dirige su atención a Palestina, que había pasado a poder sirio en la quinta guerra siria (202-200) y, aprovechando los conflictos entre las familias sacerdotales, que nos cuenta Flavio Josefo en las Antigüedades judías, decide helenizar el territorio y, para ello tiene un papel decisivo en la usurpación del cargo de Sumo Sacerdote, por parte de Jasón (nombre griego).
            Sin embargo, una parte de los judíos, liderada por Judas Macabeo (“Martillo”), hijo de Matatías, y sus hermanos, iniciarán una rebelión que acabará en el 134, con la independencia de Siria y la aparición de una dinastía sacerdotal, los Asmoneos, que, sin embargo, no podrán acabar con los romanos mandados por Pompeyo, que, en el año 63, entra en el templo. A partir de entonces los romanos darán el poder a Antípatro y a su hijo Herodes, llamado el Grande, personaje que no necesita presentación.
            Tenemos información de las luchas de Antíoco con los judíos en la Biblia: textos como el Libro de Daniel, y los libros I y II de los Macabeos, que narran los mismos hechos, pero desde perspectivas diferentes: el libro I tiene un estilo cercano a los relatos históricos de la Biblia Hebrea; el libro segundo, por el contrario, tiene modelos de expresión más cercanos a los helénicos.
            La llegada al poder de Antíoco, en efecto, coincidió con un momento de lucha de facciones, que habían desgarrado a la aristocracia sacerdotal de Jerusalén, pero cuyas razones más profundas se nos escapan, desgraciadamente.
            La liberación de la opresión seléucida trajo consigo unos primeros momentos de serenidad, que hacía pensar que habían llegado, por fin, tiempos de paz.
            Este momento feliz no duró mucho, sin embargo. La monarquía asmonea, a pesar de haber tenido sus orígenes en una revuelta para defender la Torá (la Ley mosaica) y las tradiciones de Israel, bien pronto se olvidó de sus raíces. La situación moral de la corte y la situación económica de la gente corriente estaban muy deterioradas. En esta época hunden sus raíces los movimientos fariseos y saduceos así como otros que deciden romper con el judaísmo oficial, como los esenios.
            Estos grupos, salvo los esenios (conocidos por los hallazgos de Qumrán), aparecen en los Evangelios, como antagonistas de Jesús.
            Podemos concluir recordando la importancia de los sucesos iniciados por Antíoco: el cambio de dinastía sacerdotal; el desarrollo del género apocalíptico judío (Libro de Daniel); la división del judaísmo y el rebrote de las esperanzas mesiánicas, que darán su fruto dos siglos después.
            Sin embargo, a pesar del mensaje de paz de Jesús, la tierra de Siria seguirá conociendo conflictos hasta el día de hoy.

           Manuel Millán Gómez

jueves, 10 de diciembre de 2015

EL MEJOR REGALO

Llegan fechas bonitas, de encuentros y reencuentros, fechas de recuerdos y felicidad; sobre todo recuerdos de la infancia.

Hoy mismo, delante de la Virgen Inmaculada de la Parroquia de mi barrio, mis hijos de nuevo me han recolocado, situado y por unos instantes he vuelto a sentirme niña, sin miedo, fresca, apasionada!... pues el más puro sentimiento nace de lo más sencillo, del amor de una madre, de la fragilidad  de un niño y de la seguridad de un padre. Delante de la imagen María dice mi hijo: “mamá, esa virgen es la que a mí me gusta, sencilla, sin oros, si parece una niña, es la más bonita que he visto nunca”. 

Y es que María nos trae el mejor regalo! Su SÍ!

¿Qué queremos que nuestros hijos/as tengan? ¡Si ya tienen lo más preciado! Unos padres, su tiempo y dedicación, su esfuerzo, su cariño, su estar siempre. Los más pequeños no desean otra cosa, somos los adultos los que ingeniamos actividades, salidas, regalos... enmascarando y creando necesidades y esclavitudes que a veces son barreras y obstáculos para llegar a ellos.

María nos enseña a servir, pero a servir de verdad, sin impaciencias, sin esperar nada a cambio, sin mirar el reloj, a servir con mayúscula, confiada y entregada. Digamos al Señor ¡Hágase! Dejemos que Él nos modele, nos haga, pero dejemos espacio y tiempo para ello! A eso nos enseña María, a darle tiempo a Dios. Cuando mi hijo se ha quedado a rezar al final de la misa, delante de la virgen, mientras todas las personas salían con prisas por la puerta, a penas el sacerdote se había marchado, he pensado: si es que no le damos tiempo al Señor para que haga el milagro en nosotros! ¿Qué vamos a regalar a nuestros hijos e hijas si no dedicamos a nuestro Padre ni una hora al día, para que nos hable, nos diga qué y cómo, y a nosotros mismos para rectificar?

Démonos tiempo para reflexionar, para el silencio, para la duda, para la espera, así regalaremos  a nuestros pequeños un tiempo de calidad;  con serenidad les enseñaremos a pensar, a mirar, a caminar…..pero sólo si dejamos TIEMPO AL SEÑOR podremos REGALARLO después.

Blanca Ortiz Lora

domingo, 6 de diciembre de 2015

LA INMACULADA DE SOULT

“Para honra de la Santísima Trinidad, para la alegría de la Iglesia Católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles.”
Bula Ineffabilis Deus, Pío IX, año 1854

Hace sólo 161 años que el papa Pío IX tuvo a bien proclamar el dogma de la Inmaculada Concepción de María la Virgen. Es el dogma según el cual, María no fue alcanzada por el pecado original, sino que, desde el primer momento de su concepción, estuvo libre de todo pecado, a diferencia del resto de los seres humanos.
Llama la atención que una creencia tan antigua y arraigada no haya sido proclamada como dogma hasta anteayer, como quien dice.
Y es que el dogma de la Inmaculada Concepción no siempre fue una verdad de fe pacíficamente acogida por teólogos y canónigos y en otros tiempos fue objeto de disputas teológicas e incluso revueltas populares.
Si hoy día nos acercamos a una conversación en una cervecería o taberna, en la que se esté polemizando sobre algún tema, lo más probable es que la cuestión debatida sea si Cristiano Ronaldo es mejor que Messi. Hace 100 años sería lo mismo pero entre Belmonte y Joselito.
En el Siglo XVII, la sociedad española estaba imbuida por un sentido espiritual de la vida, en la convicción de que la Providencia estaba presente “hasta entre los pucheros” y desde esta perspectiva todo adquiría un sentido trascendental.
Por eso, no es de extrañar que la cuestión de la Inmaculada Concepción se convirtiese en una polémica habitual, que no sólo se circunscribía a círculos de eruditos, sino que asaltaba las calles, los barrios populares, a veces incluso con virulencia. Y que llegase a convertirse en una cuestión de estado, llegando a proclamarse nuestra monarquía como defensora del dogma en 1644 y ya en ese año, ordenando se celebrase la festividad de la Inmaculada Concepción cada 8 de Diciembre.
De la defensa de aquel dogma por diversas instituciones nos queda la bandera concepcionista que ostentan cada año muchas hermandades en sus estaciones de penitencia.

Pero no es mi intención profundizar sobre cuestiones teológicas en las que no soy versado y que os acabarían aburriendo. Os estoy planteando otra historia que guarda alguna relación con lo que os digo.
La efervescencia mariana que experimentaba la sociedad española en el Siglo XVII se hizo especialmente acusada en Andalucía y se plasmó en todos los ámbitos de la vida, y sobre todo nos dejó su huella en el mundo de la creación artística. No hay más que recordar las esculturas de Alonso Cano o las pinturas de Zurbarán o Murillo.
En una obra de este último me quería detener: la Inmaculada de los Venerables o también llamada Inmaculada de Soult.
Se trata de un cuadro que se puede contemplar hoy día en el Museo del Prado, en el que Murillo sigue la iconografía fijada por Pacheco y reafirmada posteriormente por Velázquez, Zurbarán y Alonso Cano: una joven de trece años, vestida con túnica blanca y manto azul, las manos juntas o cruzadas sobre el pecho, y de pie sobre una media luna. En este caso la imagen se distingue por su impulso ascensional, que evoca el tema de la Asunción, y añadiendo una sensualidad juvenil y una etereidad sublime, aunando la realidad propia del Barroco en el rostro muy humano de la Virgen, con la espiritualidad propia del tema y de los tiempos.
La pintura fue encargada por Justino de Neve para la iglesia del Hospital de los Venerables, en Sevilla. De ahí su nombre original.
Su otro nombre, la Inmaculada de Soult, hace referencia al motivo central y anecdótico si se quiere de este artículo. La obra estuvo expuesta en el lugar para el cual fue concebida y creada hasta 1813, cuando durante la Guerra de Independencia fue expoliada y llevada a Francia por el mariscal Soult, quedando en manos de su familia hasta 1852, cuando fue adquirida por el Museo del Louvre por una cifra entonces desorbitada, 615.000 francos, la obra más cara del mundo hasta entonces. Para que os hagáis una idea, por la misma época fue vendida por un precio similar la Colección Orleans completa, 454 cuadros entre los cuales 19 velázquez, 38 murillos y 84 zurbaranes.
En los años siguientes la obra perdió estimación, lo cual facilitó que en 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, fuese entregada por el llamado Régimen de Vichy, gobierno francés colaboracionista con los alemanes, al gobierno de Franco, junto con otras obras de arte como la Dama de Elche, como parte de un acuerdo más amplio.
El cuadro fue expuesto en el Museo del Prado, donde aún permanece y puede ser admirado.
Curiosamente el mariscal Soult, supongo que por motivos logísticos, no se llevó el marco de la pintura, que aún permanece en la iglesia del Hospital de los Venerables, como esperando a volver a albergar entre sus ángulos a la inquilina que le dio su razón de ser. Como veréis, es el marco de la imagen de una inmaculada de muy inferior calidad. Con motivo de una exposición, la Inmaculada de Soult volvió gozosa a habitar su marco original, como podréis ver en la fotografía.

Si algún día, querido lector, te acercas por el barrio de Santa Cruz, en Sevilla, no olvides pasar por el Hospital de los Venerables y confirmar esta curiosidad. A la salida te recomiendo que te tomes una ración de puntas de solomillo o de uno de esos productos de la más rancia aristocracia porcina en el mítico Casa Román.
Y para saber más sobre el destino de otras obras de arte expoliadas por el mariscal Soult en tierras andaluzas te recomiendo fervientemente un libro que escribió un buen amigo mío, Enrique Redel, titulado Peripecias del Patrimonio Artístico Andaluz. No es un libro que se devore en dos minutos como un sabroso bocadillo a la hora del recreo, que son el tipo de libros que hoy se venden y leen, sino que es como un buen cognac, que todo padre de familia debe tener en su mueble bar para degustar en esos pocos momentos que uno guarda para sí.
Sólo quiero terminar con una reflexión. La obra de arte es un ser vivo. Fue concebida y nació en un determinado hábitat. Lo que la rodea fue muy tenido en cuenta por su autor para darle su lugar adecuado en el mundo, darle un significado más allá de su mera calidad artística. Creo que una obra que sea creada para sí y por sí misma, sin estar en diálogo con su entorno, como es frecuente en el arte contemporáneo, está afectada de una enfermedad de narcisismo onanista que la limita y empequeñece.
No puedo evitar recordar el disfrute que supone admirar esas pinturas de Caravaggio aún en las iglesias romanas, napolitanas o maltesas para las que fueron concebidas en armonía o buscada polémica con las que les rodean. O la diatriba que mantienen Bernini, con su Fuente de los Cuatro Ríos, en la Plaza Navona en Roma, con Borromini con la vecina fachada de la iglesia de Santa Inés. ¡Qué sería de la una sin la otra!
Sin embargo durante mucho tiempo hemos hecho sufrir a las obras de arte exponiéndolas, en el mejor de los casos, o almacenándolas por desgracia en el peor de ellos, en gigantescos museos para cuya visita en detalle harían falta semanas. Es cierto que han influido motivos de seguridad, pero creo que sobre todo ha influido un afán enciclopedista, de querer convertir el arte en una ciencia o asignatura a mostrar al pueblo de forma metódica y ordenada, heredado precisamente de aquellos gabachos que llevaron a cabo el expolio del que os he hablado (guiados todo hay que decirlo por una admiración a la obra de arte que ya hubiésemos querido para nuestros “heroicos” revolucionarios de 1936).
Creo que va siendo tiempo de reivindicar que la obra de arte, especialmente de temática religiosa como nuestra Inmaculada de Soult, salga de esos gigantescos almacenes, y deje de ver pasar ante ella esas excursiones de orientales con sus cámaras, de ruidosos norteamericanos con sus bermudas, chanclas y camisas hawaianas, grupos de jubilados del Imserso buscando un banco para descansar tras haber recorrido kilómetros de galerías… Y que vuelva gozosa y exultante a su iglesia y a su marco. Y que después de muchos años, la Virgen Purísima, esa muchacha en la que podemos contemplar el futuro de una creación perfecta, vuelva a ser protagonista de las oraciones los fieles.

Manuel del Rey Alamillo

domingo, 22 de noviembre de 2015

Conferencia “El demonio, el exorcismo. ¿Mito o realidad? Habla un exorcista.”

Tal como estaba anunciado, a las 20:30 horas del pasado sábado 21 de noviembre, en una sala llena de asistentes entre los que se encontraban socios, familiares y amigos de nuestra Asociación Socio Cultural GÉNESIS, dio comienzo la conferencia “El demonio, el exorcismo. ¿Mito o realidad? Habla un exorcista.” de la que el Rvdo. D. José María Muñoz Urbano fue el ponente.

Tras unas palabras de bienvenida y agradecimiento a todos los presentes a este acto cultural, y de una manera especial al conferenciante y a la Fundación Cajasur que nos acogía en su casa, la Sra. Presidenta Dña. Milagrosa Martínez Ramírez continuó con la presentación de D. José María Muñoz Urbano.

D. José María Muñoz, exorcista de la diócesis, nos supo mostrar la diferencia entre infestación y posesión, así como los diferentes demonios, los cuales la mayoría de ellos son nombrados en la Biblia.

También nos habló de los diferentes motivos por los que puede aparecer un demonio o la existencia de algún alma que puede haber quedado en este mundo por una muerte violenta o por temor a la presencia de Dios. Y como detecta y  afronta un exorcista estas situaciones.

Tras la conferencia se dio paso a numerosas preguntas debido al gran interés suscitado por el tema tratado en la conferencia.

El acto finalizó con la entrega de un libro a D. José María como muestra de agradecimiento por la amabilidad y el tiempo dedicado a nuestra asociación. El obsequio fue entregado por el tesorero D. Francisco Linares.

Tras la conferencia, los socios asistentes y algunos otros socios que con cariño esperaban fuera del salón a que diera por concluida la conferencia, nos trasladamos a un salón reservado de la Taberna El Gran Capitán, con una decoración muy propia para esta ocasión, a degustar unas tapas y tener un rato de convivencia.

jueves, 12 de noviembre de 2015

EL DEMONIO, EL EXORCISMO. ¿MITO O REALIDAD?. HABLA UN EXORCISTA


El próximo sábado 21 de noviembre a las 20:30 horas bajo el título EL DEMONIO, EL EXORCISMO ¿MITO O REALIDAD? HABLA UN EXORCISTA a cargo del Rvdo. D. José María Muñoz Urbano, exorcista de la diócesis de Córdoba, nuestra asociación podrá disfrutar de su disertación sobre las distintas formas que tiene el demonio de entrar en las almas a través del pecado, apoderándose de ellas y cómo se combate contra él.

El lugar previsto para esta conferencia es la Fundación Cajasur en c/ Reyes Católicos, 6.

La entrada está reservada sólo para socios, familiares y amigos acompañados de socios.

jueves, 15 de octubre de 2015

¡QUÉ PENA DE SIRIA!

Las noticias que nos llegan de Siria todos los días y a través de todos los medios de comunicación son espeluznantes. Ciudades enteras destruidas y sobre todo una población que está sufriendo la guerra provocada por terroristas islámicos que se autotitulan como Estado Islámico. Población que se está viendo obligada a subsistir si huye de su tierra si es que lo consiguen. Se calcula en unos 5 millones de desplazados y que los que llegan a Europa son la menor parte, sólo los flecos.
No voy yo a plantear medidas o soluciones ante esta profunda crisis pues no las poseo, sólo reflexionar sobre el hecho de que ambos países, Siria y España, han tenido un pasado común.
Nuestro pasado musulmán tiene sus raíces en Siria, desde donde se organizan las expediciones que culminarán con la conquista de casi la totalidad de la península ibérica en el año 92 de la Hégira, 711 JC. A partir de ese momento la Península Ibérica se anexiona como provincia al Califato Omeya de Damasco con el nombre de Al Andalus, hasta el año 138 H en el que Abderramán I se independiza del mismo.

Entre las monedas que se acuñan en la península se encuentran de vez en cuando piezas acuñadas en Oriente por el Califato de Damasco, traídas por los comerciantes o bien formaban parte del sueldo de los soldados; en ambos casos se mezclaban con las peninsulares y circulaban con normalidad.
Veamos algunas de ellas:


Dirham de Al Walid I / Suleimán, 96 H, ceca de Wasit
Peso 2´6 gramos, diámetro: 25,5 mm

Los dirhames son exactamente iguales que los del emirato de Al Andalus con la excepción de la ceca, que en este caso es Wasit. Se trata de una ciudad, se conservan las ruinas, situada entre los ríos Éufrates y Tigris. Fue la ceca más importante del Califato de Damasco.
Al Walid I murió en el año 96 H y su sucesor, Suleimán, comenzó su reinado ese mismo año, por lo que el califa reinante al que pertenecería este dirham puede ser cualquiera de los dos.

Dirham de Al Walid I, 86 H, Dimisq (Damasco)
Peso: 2´15 gr, diámetro: 24,4 mm

Tenemos ahora un dirham acuñado en la capital, en Damasco, y por el año sólo puede pertenecer a Al Walid I

Dirham de Umar II, 100 H, Al-Bashra (Basora)
Peso: 2´65, diámetro: 26´5 mm

Llama la atención la sobriedad de estos dirhames, limitándose los adornos a las gráfilas, sobre todo del anverso.

En el año 132 H se produce en Damasco la revolución que termina con la dinastía Omeya, siendo sustituida por la Abasida que traslada la capitalidad a Bagdag, actual capital de Irak.
Al Andalus seguiría gobernado por el último gobernador, Yusuf ben Abd-al Rahman al Fihri, hasta al 138 H con la llegada de Abderraman I.

No obstante siguen apareciendo monedas, ya abasidas, mezcladas con las omeyas hispanas

Harum-al-Raxid, dinar del 183 H, posiblemente Madinat al-Salam (Bagdag)
Peso: 4 gr; diámetro: 17-18 mm; grosor: 1,2 mm

Cuando se acuña este dinar gobierna Al Andalus el emir Al Hakam I. Otra cosa es en qué momento entra esa pieza en la península.


Al-Mahdi, dirham del 166 H, ¿ceca?
Peso: 2´9 gr, diámetro: 25´7 mm

Terminamos con este dirham abasida de ceca no reconocible por mi parte.

Juan Manuel López Márquez

jueves, 1 de octubre de 2015

“BARAKA”

A veces sucede. Sin intercambiar una palabra. Ni un monosílabo siquiera. Tampoco hace falta rozar tu cuerpo con el suyo. Basta una mirada. A lo sumo, diez segundos en los que los ojos de ambos coinciden sin desviarse durante ese lapso de tiempo.
Y está todo ahí: introducción, nudo y desenlace. “Hola, qué tal. Me acabo de enamorar de ti, aunque creo que no puede ser: viajas acompañada, ya veo”.
Luego miras a su acompañante y, Ella, a la chica que está a tu derecha. Tratas de adivinar qué vio Ella en él. Al mismo tiempo, Ella se está haciendo la misma pregunta, pero a la inversa.
Estáis sentados los cuatro frente a frente. El autobús va atestado de gente. Y hasta ahora no te has percatado, justo cuando te da por echar un vistazo alrededor tratando de que no se te note tanto el flechazo que acabas de experimentar.
Las mismas caras, los mismos gestos: amas de casa que vuelven de la capital; viejos con la cartilla del Centro de Salud o de la Caja de Ahorros; dedos amarillentos de exfumadores sorprendidos en pecado mortal; solteronas de libido a flor de piel…
Lo único que echas de menos son los soldaditos con petate que bajaban a Ceuta – ahora la mili ya no es obligatoria – con la mirada desnortada y el gesto de desamparo. No sabes bien por qué, te acuerdas de los antiguos letreros – “Prohibido hablar con el conductor”, “Prohibido escupir en el suelo” – que exhibían antes estos autobuses.
Aún queda un buen trecho para que te bajes y la inactividad te está matando. Crees que Ella está intentando verte el tatuaje de la muñeca. No sabes si desde ahí enfrente será capaz de leerlo completamente. “Venga, un poco de esfuerzo y podrás hacerlo” piensas.
Y, al mismo tiempo, adelantas con disimulo el antebrazo: “Baraka”. Esas son las seis letras que llevas tatuadas desde hace tanto tiempo que casi no recuerdas aquella noche en la que te lo hiciste.
Ahora que el bus ha salido del último pueblo, la carretera comienza a desfilar paralela a la playa. De hecho, el arcén está enterrado a trechos por la arena, aunque muy pocas dunas van quedando
A lo lejos, en el mar, te parece distinguir un arrastrero con ganas de recalar en puerto. Vaya cojones, toda la noche faenando. A ver lo que colocan en la lonja. Y fuera de la lonja, que ya te conoces tú cómo se apaña el sobresueldo esta gente...
No tienes ni idea de cuánto tardarás en llegar. El conductor se ciñe a la velocidad permitida. Delante, como si os escoltaran, un coche de la Guardia Civil. Adivinas el enfado del chófer con sólo verle el cogote.
El novio de la chica duerme desde hace rato. Prefieres que no se despierte mientras haces esfuerzos por no mirarla más.
Las chumberas jalonan la carretera. Son iguales que las de Agadir. De eso, hace ya algún tiempo. Casi cuarenta años. De los primeros recuerdos que conservas en la memoria. Las chumberas por doquier y los barcos dispersos por la arena de la playa. “Cárabos” los llamaban los moros. También te acuerdas del calidoscopio que formaban los azulejos del patio andaluz de la casa. Allí mismo donde tu madre tuvo que arrodillarse de dolor para parirte…
Samira, la fiel Samira que ayudó haciendo las veces de matrona, miró a la parturienta con el bebé entre sus brazos y dijo que ese niño había recibido la bendición divina. La baraka, la suerte, le acompañaría a lo largo de su vida.
Tiene gracia, todavía estás esperando que la maldita profecía cuaje de una vez por todas. Porque no es que se pueda calificar de buena estrella entrar y salir del talego un año sí y otro también. Delito contra la salud pública. Eso es lo que te tenías que haber tatuado en la muñeca. Bueno, ya estás fuera de nuevo y algo te hace creer que la cosa va a cambiar. Tiene que cambiar.
Lo mejor que puedes hacer ahora que estás en circulación de nuevo es volverte a Agadir, poner en regla los papeles de la herencia e intentar reabrir el negocio que te dejó tu padre.
Ahora es Ella la que duerme. Es cuando aprovechas para observarla a tu antojo.  Mirarla duele, de guapa que es. Duerme confiada, abandonada a no se sabe bien qué divinidad. Estira las piernas y te ves obligado a cambiar de postura para no incomodarla con tus pies. Sería como un sacrilegio perturbar su sueño.  
De trecho en trecho, se sigue viendo el mar a lo lejos. Prácticamente, tiene el mismo color que al otro lado del Estrecho. Bueno, menos cuando después de las tormentas la rambla se inundaba y teñía el océano de marrón justo en la desembocadura. Te encantaba encaramarte al barranco para ver la mancha terrosa desde allí, con Agadir al fondo. Esa imagen te ha seguido acompañando,  a lo largo de la vida, al contemplar el agua sucia que busca el sumidero en algunos calabozos…

El autobús se detiene y el chófer anuncia la parada. Es entonces cuando, casi al mismo tiempo, os levantáis Ella y tú y tratáis de haceros con los equipajes, que están en la redecilla sobre vuestras cabezas. Habéis tropezado uno con otro y tú te disculpas torpemente. Ella sale al pasillo del bus y se dirige ya hacia la puerta. Sola. El que creías su novio sigue durmiendo tan ricamente, ajeno a toda la historia que te has montado en la cabeza. Ella se vuelve y mira y se da cuenta de que tú también descenderás solo. La que creía tu novia no es otra que una chica que se sentó a tu lado desde que subiste al bus. Nadie más baja en esa parada.
Os dedicáis una mirada cómplice, cargada de sobrentendidos. Justo entonces vuelves a acordarte de la vieja Samira y suplicas que esta vez la profecía se cumpla. Por si acaso, te tientas el tatuaje y casi puedes reconocer las seis letras al tacto: “Baraka”. Buena estrella.
Es ahora cuando sabes quién te va a redimir.
Aunque, pensándolo bien, puede ser que alguien la esté esperando a la vuelta de la próxima esquina…


Enrique García Luque

martes, 22 de septiembre de 2015

Los emires de Al Andalus Al Hakem I, “el del arrabal”



Al Hakem I, Al Andalus, 197 H
Peso: 2´5 gr; diámetro: 26´3 mm

En las piezas del inicio del reinado nos encontramos con la continuación de las etapas anteriores, con piezas de muy buena factura, perfectamente distribuidas las leyendas y fácil lectura. Sin adornos o muy ligeros como en este caso: un pequeño arco sobre el tercer renglón del anverso y 1-3 puntos en el reverso. El punto central puede ser el ocasionado para realizar las circunferencias.



Al Hakem I, Al Andalus, 199 H
Peso: 2´1 gr; diámetro: 23´5 mm

Numerosas piezas se encuentran recortadas y/o taladradas. En este caso os exponemos un dirham que posee esas dos características.
Incluso me atrevo a decir que sufrió dos recortes en distintos momentos. En un primer momento sufrió un recorte que afectó a la mayor parte de su circunferencia, desde las 2 a las 10. Y posteriormente un corte lineal en su parte inferior



El adorno entre la segunda y tercera línea del anverso debe ser considerado como una marca de la ceca y que es muy corriente en este año del 199 H, y en menor medida en el 200 H y en otros de Abderramán II.
En estos momentos, ya avanzado el reinado se observa una disminución en la calidad de la caligrafía


Al Hakem I, Al Andalus, 199 H
Peso: 1´7 gr; diámetro: 21´5 mm

En otras ocasiones el recorte ha sido pronunciado aunque disimulado. Ahora afecta a toda la corona circular entre las dos gráfilas. La sisa ha llevado el peso desde los 2´5 gramos aproximadamente que tendría de nuevo hasta los 1´7 gramos. Y se ha llevado también toda la inscripción marginal del reverso.
Obsérvese que el adorno entre la segunda y tercera línea del anverso es el mismo que en el dirham anterior, con ligeras variaciones.


Al Hakem I, Al Andalus, 200 H
Peso: 2´6 gr; diámetro: 26 mm

Este dirham tiene una característica que se repetirá en el futuro; se trata de hendiduras producidas por las líneas de la cara opuesta y que son debidas al proceso de acuñación.

Y es precisamente en ese año 199 H cuando se produce el inicio de uno de los acontecimientos más importantes del reinado de Al Hakem I: la revuelta del arrabal de Secunda. Tan importante que a Al Hakem I se le conoce como “el del arrabal”
Secunda era el arrabal más populoso de Córdoba, situado al otro lado del río en lo que hoy es el “Cerro” en la barriada del Campo de la Verdad, y habitado por musulmanes, muladíes y cristianos, siendo el mayor número el de los muladíes, es decir aquellos cristianos que se habían convertido al islamismo y que fueron mantenidos en condición social inferior. Esa era la verdadera causa de la revolución del arrabal. Una causa estructural.
Porque a las poblaciones sometidas no se les reconocían derechos (las confesiones no islámicas pagaban tres veces más de impuestos), encontrando como solución sólo su conversión al Islamismo.
Y porque en los musulmanes el lazo de consanguinidad les lleva a conservar celosamente la memoria de sus genealogías, por lo que es un pueblo que no favorece su mezcla con ningún otro.
Y por otra parte unas causas de tipo puntual: En el año 199 H se produjo una hambruna en la ciudad, lo que unido a los altos impuestos y al descontento de los pobladores del arrabal con la guardia del emir (formada por cristianos traídos de Galicia, la Marca Hispánica y de la Septimania Narbonense) fue el motivo de la revuelta, que explotó en el 202 H.
El final de la sublevación fue 300 crucificados, demolición del arrabal de Secunda y el destierro de todos sus habitantes que se desplazaron desde Toledo en el caso más próximo hasta el Magreb, Creta o Alejandría en el más lejano; 15,000 familias en total según las crónicas.

Jamás en la historia de esta ciudad se ha producido un hecho como éste.

     Juan Manuel López Márquez
   

miércoles, 9 de septiembre de 2015

DE IKEA A MAO TSETUNG PASANDO POR EL IPHONE

8 de Septiembre. Día de la Fuensanta. Fiesta en la ciudad de Córdoba. Leo en el periódico que el establecimiento comercial de IKEA en Sevilla ha preparado un dispositivo especial para acoger a los miles de cordobeses cuya visita se espera que realicen hoy aprovechando la festividad local, tal y como años ha se hacía con El Corte Inglés de Sevilla. Cambiarán la sardiná y la salmorejá por las famosas albóndigas. Me pongo a repasar la cantidad de dormitorios juveniles, cocinas, salones, que he visto amueblados con el inconfundible estilo minimalista de la marca sueca. Recuerdo aquellas palabras que me llamaron mucho la atención de Josemi Rodríguez Sieiro: “Me da pena llegar a una casa y ver  ese estilo minimalista. Delata que se trata de una familia sin pasado o que se avergüenza de él. No hay un mueble, un cuadro o cerámica de la abuela. Y para colmo luego te dan de comer en un cenicero (refiriéndose a un plato cuadrado, en contra de la milenaria tradición de que el plato sea redondo)”.

Oigo la radio. Éxito de ventas de Apple. 665 millones de teléfonos móviles Iphones vendidos en lo que va de año en todo el mundo. 665 millones de teléfonos iguales. Más los que se han vendido en años anteriores, aunque de estos sobreviven pocos, dado que sus propietarios sienten especial frustración cuando surge un modelo nuevo con importantes avances del tipo canta “que llueva que llueva la virgen de la cueva” cuando llueve, para avisarte, o que hace fotos por las dos caras al mismo tiempo para que tengas un recuerdo de ti mismo fotografiando una puesta de sol ;  y claro, de inmediato regalan el modelo anterior, que por otra parte estaba siempre frito de batería, y se aprestan a hacer cola, junto con otros miles de frikimanzanitos a comprar el nuevo. Que además tiene unos ángulos ligeramente más redondeados que le confieren un diseño irresistible, una pantalla con un brillo mate que te recuerda a los ojos de Angelina Jolie y tiene un tacto que… hummm, es que no puedes dejar de tocarlo del gusto que da, hasta que al segundo día se te cae, se te rompe la pantalla, lloras, te pasas una noche sin dormir, compras una nueva, 140 euros, y una funda aunque no tiene el tacto especial en el que los diseñadores han empleado miles de horas de trabajo.  Por otra parte pienso que después de vender 665 millones de móviles, se debe perder ese halo de exclusividad que acompañaba al aparatito y permitía a la marca venderlo por  700 euros aún teniendo un coste de fabricación de 7 euros. Tras la noticia me imagino la frustración de más de uno. Si en el mundo sólo hay 1000 personas guays, fetén, más no puede haber porque sería un desorden, y los demás son chusma y juanlanas, eso significa que hay 664.999.000 juanlanas que tienen un Iphone nuevo en sus manos. Y es que hacen mal los de Apple en venderlo tan barato, deberían ponerlo más caro para que la chusma no pueda tener mi mismo Smartphone.

Sigo oyendo la radio. En el coche. Mi esposa y mis hijas me acompañan. Importantes expectativas de voto para las próximas elecciones generales de los movimientos populares de izquierda. Mi mujer se preocupa. Mi hija pequeña le pregunta quiénes son esos. Mi mujer le explica que son comunistas, y que lo que quieren es que todos nos vistamos igual, con la misma ropa. Mi hija se horroriza. Bastante tiene con el uniforme del cole. Me imagino la felicidad que eso supondría a los que queremos pasar desapercibidos con nuestro atuendo. Y recuerdo “El Gran Salto Adelante” de Mao Tsetung, el creador de la China comunista, que se empeñó en que los 1000 millones de chinos vistiesen las mismas camisas, los mismos pantalones, zapatos, etc, tuviesen las mismas bicicletas, comiesen las mismas comidas…

Imagino lo feliz que sería Mao si viviese aún. Vería cómo su doctrina no sólo se aplica en su país sino en todo el mundo. Mismos muebles, mismos teléfonos, misma ropa …, y la gente paga por ellos gustosa…  y fabricados en China.

Manuel Del Rey Alamillo

martes, 1 de septiembre de 2015

EL MODERNO PROMETEO

Aquí me tienes, moldeo hombres
según mi propia imagen,
una especie que mi igual sea,
para que sufran, para que lloren,
para que gocen y se alegren,
y en ti no reparen,
¡como yo!
GOETHE

Verano de 1815. Hace ahora 200 años. En Europa se acababa de librar la batalla de Waterloo, en la que resultó derrotado Napoleón de forma definitiva. Ello tuvo importantes consecuencias en el orden político internacional y más tarde en la canción popular sueca y en el festival de Eurovisión.
Pero no voy a escribir sobre esta cuestión sino de otro acontecimiento, menos conocido, que se produjo ese mismo verano, y en especial de una consecuencia indirecta del mismo: la erupción del volcán Tambora en Indonesia. Efectivamente, hace 200 años se produjo la mayor erupción volcánica jamás registrada hasta el momento. El volcán, que antes de la erupción se elevaba más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, quedó reducido en la actualidad a poco más de 2.000 metros de altitud. Produjo la muerte de más de 70.000 personas. Durante varios meses el volcán expulsó partículas sólidas a la estratosfera, hasta 43.000 metros de altitud. Las partículas más ligeras viajaron por la atmósfera durante varios años, ocultando en parte la luz del sol, y dando lugar a importantes cambios climáticos a lo largo del año siguiente, 1816. En Europa y Norteamérica se tienen registrados temporales de nieve en el mes de Junio de ese año. Por ello se le llamó y pasó a la historia como el año sin verano.
Pero tampoco me quiero detener en la cuestión científica. Toda esta jerigonza viene a cuento de lo que narraré a continuación.
En ese verano de 1816, terminadas las guerras napoleónicas, varios jóvenes aristócratas ingleses decidieron pasar juntos unos días en Villa Diorati, un palacete cerca de Ginebra, a orillas del lago Lemán. Podían haber decidido, como muchos compatriotas suyos, alquilar un apartamento en Benidorm o unas noches de hotel haciendo balconing en Ibiza. Pero ellos, haciendo gala del buen gusto propio de su clase, prefirieron la Saboya suiza.
Con lo que no contaban era con el mal tiempo que se les iba a presentar en aquel verano excepcional, que les impidió llevar a cabo las actividades propias de esa estación y les mantuvo forzosamente recluidos en la casa durante varios días con sus noches.
Se trataba de jóvenes de alta posición social, sólida formación cultural, inquietudes literarias y en algunos casos educación liberal: Lord Byron, Shelley, la que después sería su esposa Mary Shelley y Polidori.
Shelley estaba casado, pese a lo cual se había enamorado de la jovencísima Mary, por lo que salieron de Inglaterra, donde esa situación adúltera resultaba escandalosa.
Para amenizar la estancia, Lord Byron tuvo la idea de retar a los demás a escribir y relatar historias de terror. De aquella idea surgieron dos mitos que han dado mucho juego cinematográfico: Drácula y Frankenstein.
Efectivamente, fue Polidori, quien influido por las historias narradas por Lord Byron, que acababa de regresar de Transilvania, escribió el relato El Vampiro, que sería el antecedente directo del posterior Drácula de Bram Stoker.
Y fue la joven Mary, quien escribió el relato que tituló Frankenstein o el Moderno Prometeo, que fue a continuación pulido por quien más adelante pasó a ser su esposo y darle apellido, Shelley, y se publicó en 1818 .
Como es bien sabido, Frankenstein narra la historia de un científico que decide crear vida humana a partir de órganos extraídos a cadáveres, aplicándoles la electricidad como principio vivificante.
En esa época, se habían producido varias polémicas por los estudios llevados a cabo por varios científicos, que habían investigado sobre la posibilidad de crear vida a través de la aplicación de la electricidad, elemento aún poco conocido y al que se atribuían cualidades cercanas a lo esotérico y sobrenatural. Tales investigaciones habían sido condenadas por la Iglesia católica y la anglicana, incluso se habían llevado a cabo exorcismos en los lugares e instrumentos con los que se habían practicado los experimentos. Consta que la joven Mary Shelley asistió a algunas conferencias sobre la materia.
Pero ¿por qué la segunda parte del título, el Moderno Prometeo?
Pues para saberlo tendremos que remontarnos a la mitología griega. Se cuenta que Zeus, el dios más importante y poderoso del Olimpo, tuvo un hijo, Zagreo, fruto de una de sus muchas infidelidades. Zeus amaba profundamente a este hijo suyo, que era un ejemplo de bondad y belleza. Hasta tal punto le amaba que le designó como su preferido y heredero.
Pero he aquí que su esposa, Hera, estaba muy celosa de Zagreo, no sólo porque le robaba el amor de su esposo, sino sobre todo porque era el fruto de una infidelidad. Por ello, habló con unos seres feos, viles y malvados, los titanes, para que encontrasen a Zagreo y lo matasen.
Los titanes no sólo mataron y descuartizaron a Zagreo, sino que lo devoraron.
Cuando Zeus se enteró de lo sucedido arrojó un rayo sobre los titanes y los redujo a cenizas. En esas cenizas se mezclaron lo feo y malvado de los titanes y el amor, la bondad y la belleza de Zagreo que había sido devorado por ellos. Zeus lloró amargamente y aquella lluvia cayó sobre las cenizas formando un barro.
En esto que pasó por allí Prometeo, un dios menor, y tomó el barro y con él hizo una figurita y le dio vida. Y de este modo fue creado el hombre, según la mitología griega. No fue el dios superior, Zeus, su creador, sino un ente de categoría inferior, Prometeo. Y en él se fundieron lo malo de los titanes y lo bueno de Zagreo.
Zeus no estuvo conforme con esta creación, por lo que para acabar con los hombres les exigió que le ofrecieran como sacrificio las partes de los animales que se podían comer: la grasa y los intestinos. El músculo y la carne, como no se conocía el fuego, no se podían comer por estar muy duras. Entonces Prometeo se convirtió en “portador de la luz”,  puesto que llevó el fuego a los hombres para que pudieran asar la carne y alimentarse.
Prometeo es pues, no sólo el creador del hombre, sino también su valedor y protector frente a una divinidad oprimente, que le limita y no le permite desarrollar sus proyectos propios o colectivos. Prometeo es el contrapunto al rey de los dioses, Zeus.
Imagino que para aquellos jóvenes aristócratas ingleses, Prometeo les resultaría un personaje interesante, que representaba la liberación personal frente a una moral estricta, que les suponía un límite en su forma libertina y poco comprometida de vivir, y en especial en el caso de la relación surgida entre el poeta Shelley y Mary.
Tratándose de una acción de rebeldía frente a Dios y su moral, de una acción independiente y creativa la de ser capaz de insuflar vida a un ser inerme, su reivindicación no cuadra con el final dramático de la novela, en la que el ser creado se vuelve destructivo y se acaba revelando contra su propio creador. Ese enigma será el que mantenga ocupados a muchos estudiosos el próximo año, cuando se cumplan 200 años del relato original. Lo veremos.
Mientras tanto me quedo con la fascinación que me produce el hecho de que un fenómeno aparentemente tan remoto como la erupción de un volcán en Indonesia, diera lugar a la postre al surgimiento de la novela gótica y en concreto de dos mitos indispensables en la literatura y el cine de terror, como Drácula y Frankenstein.

Manuel Del Rey Alamillo