miércoles, 18 de enero de 2023

LOS NOMBRES DE LOS DÍAS

             Si se afirma que la división del mes en semanas de siete días tiene origen judío, lo cierto es que solamente se atisba un influjo judío en el nombre del sábado, que se relaciona fácilmente con el shabbât, el día de descanso. También se habla de año sabático, dicen que existe, yo no lo he visto.

          La misma palabra semana tiene el numeral siete en su nombre. En efecto, procede de “Septimana”. Y en el Génesis leemos los seis días dedicados a la creación, y “al séptimo descansó”.

          Entonces, ¿por qué los nombres de los días tienen relación con astros y divinidades paganas, no solamente romanas, sino también germánicas?

          La respuesta es sencilla, la semana de siete días tiene origen babilonio, caldeo, ya que los romanos llamaban así a los astrólogos y matemáticos de Babilonia. La cosmovisión de esta cultura estaba asentada en la observación de un hecho: la Tierra debe estar en el centro de un mundo en torno al cual giran todos los astros nocturnos y diurnos. A partir de esta concepción y tras muchísimos años de observación y estudio de los cielos se llegó a acumular una información que nunca se perdió y se transmitió a los nuevos pueblos que fueron apareciendo en ese territorio.

          Esa observación del cielo era sencilla también de realizar, en principio, desde cualquier lugar al descubierto, pero lo cierto es que los sucesivos habitantes de Mesopotamia levantaron zigurats, torres de forma piramidal, para facilitar la observación, lugares que eran observatorios y templos al mismo tiempo. El famoso zigurat del que se dice que es la torre de Babel bíblica estaba situado en el centro de la nueva ciudad de Babilonia y fue construido en honor al “gran señor Marduk”.

          En esta concepción de la que venimos hablando había dos luminarias principales que regían la vida de los hombres: el sol y la luna. Pero, además, había cinco planetas que también se podían observar a simple vista. En total, siete nombres para siete días y nosotros los conocemos principalmente con el nombre romano.  

Latín

Lunae dies

Martis dies

Mercurii dies

Iovis dies

Veneris dies

Saturni dies

Solis dies

Castellano

Lunes

Martes

Miércoles

Jueves

Viernes

Sábado

Domingo

Francés

Lundi

Mardi

Mercredi

Jeudi

Vendredi

Samedi

Dimanche

Inglés

Monday

Tuesday

Wednesday

Thursday

Friday

Saturday

Sunday

Alemán

Montag

Dienstag

Mittwoch

Donnerstag

Freitag

Samstag

Sonntag

            En el cuadro anterior se ven claras algunas equivalencias, como la del día dedicado a la Luna, otras no, pero si sabemos que la diosa Freija es la diosa germánica de la fertilidad, la relación con la Venus romana ya es patente.

          O la relación de Thor, el dios del trueno (donner en alemán), con Júpiter (en realidad Padre Jove “Iou-pater”), dios romano de los fenómenos atmosféricos, cuyo nombre está relacionado etimológicamente con la misma palabra “día”, por lo que Júpiter significa literalmente más o menos “padre de la luz”, al igual que el Zeus griego.

          En el sábado vemos más alternativas, bien la derivación del shabbât, que tiene el castellano, el inglés nos señala a Saturno, como el latín. Francés Samedi y alemán Samstag   parecen relacionados. Algunos derivan Samstag de Sambaztag, que también procedería de Shabbât o sabbath. Tag en alemán es día.

          No obstante todo lo anteriormente dicho, existe otra forma de nombrar los días. La Iglesia católica utiliza Dominica, feria secunda, feria tertia, etc., claramente con la intención de evitar la influencia pagana, pero con éxito reducido: tal forma de denominación la vemos en gallego-portugués.

          Sin embargo, también se utiliza en griego, excepto para el viernes (“parascevi”, el día de la preparación de la fiesta) y el domingo (“kyriakí”, de kyrios “el Señor”).

          En castellano solo aparece en dominicus (o dominica) dies: el día del Señor, en referencia al día de la Resurrección, el día de los cristianos, como ya decía San Jerónimo. Si Cristo es la Luz del mundo, el Sol y su luz son un símbolo de Cristo y el día del Sol (Solis dies, Sunday) es el día de Cristo, el Señor, Lumen gentium.

          De todo esto surgen discrepancias también sobre el día en que comienza la semana, si el domingo o el lunes. Tenemos calendarios en los que el primer día es el domingo, otra influencia anglosajona, pienso, `pero en castellano claramente el primer día es el lunes. No en vano decimos que “estás en medio, como el jueves”.

          Por último, queda explicar de dónde procede el orden en que cada día recibió su nombre. He comentado ya que la referencia es la observación directa del Sol, la Luna y los cinco planetas, en su distancia con la Tierra a simple vista.

          A estos siete astros se les consideró intérpretes de la voluntad divina, anunciaban con su movimiento y posición lo que ocurría en el cielo y lo que debía cumplirse también  en la tierra. Para los babilonios, cada hora del día pertenecía a uno de los siete astros, llamado “el regente”. Se atribuyó la primera hora del primer día al más alejado, Saturno, y las otras, gradualmente, a los menos lejanos, en este orden: Júpiter, Marte, Sol, Venus y Mercurio, para terminar con la Luna, el más cercano. Una vez llegados a la hora octava, se empezaba de nuevo y así hasta la vigésimocuarta, perteneciente a Marte.

          Cada día, por tanto, tomaba el nombre del planeta al que pertenecía su primera hora. El segundo día empezaba con la hora del sol y terminaba con la de Mercurio y así sucesivamente según este cuadro.

          En esta configuración, el primer día es el de Saturno, pero simplemente porque es el planeta más alejado. Esta semana de origen babilonio fue adoptada por el Imperio romano, sustituyendo los nombres caldeos por los romanos, en algunas provincias del Imperio se sustituyeron por las equivalentes de la religión del lugar, como hemos visto.

          Y ya para terminar, este procedimiento, explica Hugo Winckler, puede ser representado mediante una circunferencia dividida en siete partes, colocando un planeta en cada punto de intersección, en sentido contrario a las agujas del reloj. Si se unen los puntos según la sucesión de los días de la semana, resultará una estrella de siete puntas, cuyas líneas de unión tienen cada una dos de los puntos de intersección del círculo. Se trata de un Heptagrama, símbolo del todo (círculo y estrella), como se ve en la imagen.

           Para otro día quedará hablar del nombre de los meses.

 Manuel Millán Gómez