miércoles, 27 de agosto de 2014

LA REPÚBLICA

Al hablar de las Repúblicas en España rápidamente pensamos en la Primera, de 1873, y en la Segunda, de 1931. Sin embargo hoy vamos a hablar de otra República, de la República de Córdoba que se instituyó en el año 422 de la Hégira, correspondiente al 1031 de la Era Cristiana. Éstos son los hechos:

Los años en el poder de Almanzor  llevaron aparejada la anulación de la familia Omeya y de la aristocracia árabe, que como es comprensible no aceptaban la dictadura de dicho personaje y que, dicho sea de paso, sí fue muy bien aceptaba por la ciudadanía. Ya sabemos eso de “pan y circo” lo bien que cae al pueblo. Situación que acabó en la fitna o guerra civil como hemos citado en varias ocasiones.
Una de las familias más ilustres que quedó en la provincia  fue la de los Banu Yahwar, cuyo miembro más importante era Abu -l-Hazm Yahwar.

Terminada la Guerra Civil en el año 414 H, Yahwar escribió a los Gobernadores para que designasen algún descendiente Omeya que pudiese ocupar el trono y devolverle su antiguo esplendor. Se propuso a Hixén III, bisnieto de Abderraman III, que había estado en Alpuente protegido por los Banu Kaçim. Entró en Córdoba en el 420 H.
Una conspiración acabó con el asesinato del Primer Ministro Abu-l-Assim Al-Hakem dos años más tarde, y con la huída de Hixén a Lérida, donde muere en el 428 H.
Hixén III recurrió a su salida de Córdoba a Abu -l-Hazm Yahwar, al que confió el poder supremo.
Los vecinos de Córdoba eligieron un Consejo de Estado el cual proclamó jefe del poder ejecutivo a Yahwar. En un primer momento no aceptó y, movido por los ruegos de todos, aceptó con el derecho a aconsejarse de otros dos ciudadanos relevantes. Concretamente creó un consejo de estado de ministros y jueces, con el cual consultaba antes de tomar cualquier decisión política.
Quedó así constituida la República con Yahwar como Presidente

Gobernó con justicia, sabiduría y destreza; arrojó del territorio a los bereberes acabando así los desmanes, creó una Guardia Nacional y arregló la administración. No habitó el Palacio Real y siguió viviendo en su casa particular, y no se enriqueció a costa del pueblo.
Reconoció, en fin, la supremacía religiosa de los Idrisíes malagueños, que conllevaba a Abdallah como imán.

Fracción de dirham
Abu-l-Walid Muhammad al-Rasid ben Yawar (435-456 H)

Anverso:
No Dios sino / Allah. Mahoma / Enviado de Dios
Reverso:
El Iman / Abdallah / Príncipe de los creyentes


Murió Yahwar en el 435 H sucediéndole su hijo Abu-l-Walid Muhammad al-Rasid ben Yawar que obtuvo el poder por delegación de la asamblea de nobles cordobeses, pero tomó el título de al-Rasid con lo que se apuntaba así una nueva dinastía reinante.
Como característica de su mandato está el asilo ofrecido a gobernantes de Taifas de Niebla, Huelva o Algeciras cuando fueron destronados, o la mediación que realizó entre las Taifas de Sevilla y Badajoz
Hizo abdicación de la Presidencia en sus hijos Abd-er-Rahman y Abd-al-Malik en el  456 H. Rápidamente el segundo se deshizo del primero quedando en el cargo de Presidente del Consejo de Córdoba, y obligando al-Rasid al pueblo a reconocer al heredero.
Quedaba a la vista la supresión progresiva de las instituciones republicanas.

Terminó la República cuando Yahya Al-Mamun de Toledo cercó Córdoba en el 460 H, lo que obligó a Abd-al-Malik a pedir auxilio a Al-Mutadid de Sevilla. La ocupación toledana de Córdoba duró hasta que Muhammad ibn Abbad al-Mutamid sucedió a su padre como emir de Sevilla. Al-Mutamid derrotó al ejército toledano, pero en lugar de liberar Córdoba la capturó y la anexionó a la Taifa de Sevilla en el 462 H.
Vaya, echaron a los toledanos pero se quedaron los sevillanos.
Quedaban así en evidencia los enemigos de Córdoba. Toledo lo había sido desde el inicio de la dominación musulmana, y Sevilla lo comenzaba ahora.
La familia Yahwar fue conducida a Gezirat Saltis, en las Marismas del Odiel, en Huelva.
Los Banu Yahwar no ejercieron soberanía por lo que su nombre no aparece en las monedas
Está visto que las Repúblicas no han terminado bien en España. Por lo menos hasta ahora.

                    Juan Manuel López Márquez

jueves, 14 de agosto de 2014

EN LA FIESTA DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA

Hoy ha sido llevada al cielo la Virgen, Madre de Dios; Ella es figura y primicia de la Iglesia que un día será glorificada…” (Prefacio en la Solemnidad de la Asunción de Ntra. Sra.).

Hoy en unión con toda la Iglesia celebramos el triunfo de la Madre, Hija y Esposa de Dios. María después de acompañar a Jesús desde Belén hasta el calvario, está junto a Él en cuerpo y alma gozando de la plenitud de la Vida.

Nuestra Señora ha participado plenamente en la obra de nuestra salvación, siguiendo de cerca los pasos de Jesús: la pobreza de Belén, la vida oculta de trabajo ordinario y cotidiano de Nazaret, la manifestación de la divinidad en Caná, las afrentas de la pasión y el sacrificio supremo de su Hijo en la cruz.

Este itinerario, seguido por nuestra Madre ha de ser también nuestro camino, la senda segura. Ella nos ha precedido en la imitación de Cristo y su glorificación es nuestra esperanza, somos aún peregrinos, pero Ella nos señala ya el final del sendero.

Esta correspondencia fiel de María no habría sido posible sin una profunda vida de oración, hemos de aprender de Ella a seguir fiel y rápidamente las inspiraciones del Espíritu Santo, a estar comprometidos en el trato con Dios, sin escondernos en el anonimato, porque sin un encuentro personal con Dios, no es posible tener vida interior. La superficialidad no es cristiana y admitir la rutina es la vía por la que el alma se marchita, se seca y acaba apartándose de Dios.

Dios nos busca a cada uno como buscó a María y como Ella hemos de responder Fiat!, Hágase!


Corazón dulcísimo de María, da fuerza y seguridad a nuestro caminar en la tierra, sé Tú misma nuestro camino, porque Tú conoces la senda y el atajo seguro que llevan al amor de Jesucristo.

jueves, 7 de agosto de 2014

SER GENEROSOS

     Me dijeron que escribiera en el blog sobre algo, alguna reflexión o experiencia personal. En estos días de descanso, he pensado mucho en personas que han pasado por mi vida regalándome su generosidad; todos hemos tenido a lo largo de nuestra vida, la suerte sin duda de haberlas conocido. Podemos pensar en un instante en sus caras, en sus gestos, sus detalles y su entrega; podemos afirmar que eran o son personas realmente felices.
   Cuando adoptamos a Fede y a Dasha, el Señor nos regaló, allí en Kazajstán, la presencia y hospitalidad de misioneros italianos y españoles que nos ofrecieron su tiempo, su casa, su fe, su mesa y nos ayudaron en esos momentos de inseguridad y temores. Familias numerosas que habían dejado todo para evangelizar en medio de la nada… en una pequeña parroquia, cuya feligresía se reducía a tres abuelas de pañuelo negro sobre la cabeza que vivían la soledad y la pobreza a cuarenta grados bajo cero. En poblaciones ateas, donde Dios no tiene lugar alguno y donde la juventud está absolutamente inmersa en el ansia consumista europeo. Ellos merecen nuestro recuerdo y nuestra oración, ellos son felices y derrochan generosidad, han creído en el Evangelio.
   Ser generosos, nos hace fuertes, desprendidos, libres, esclavos sólo del otro, del amor al otro… La generosidad, implica un cambio en nuestro interior, pero un cambio radical que nos libera de lo material; solemos admirar al generoso, incluso lo justificamos que lo es por su posición social, o por su trabajo, por su personalidad…pensando de alguna manera que otros pueden ser más generosos que nosotros mismos.
   
Pero ser generosos, implica serlo en el vivir, en el sentir, en lo material, en lo espiritual y en el pensar. Ser generoso en el pensar, nos hace libres, humildes, valientes, empáticos, nos acerca al perdido, al camuflado, al que verdaderamente nos necesita alejándonos de prejuicios.
   Podemos ser generosos con nuestro tiempo, con sonrisas, con caricias, con la amabilidad, regalándonos a los demás….Podemos ser felices!  Y nos empeñamos en buscar la felicidad fuera de nosotros, en programar nuestra vida, nuestros viajes, nuestro futuro….Tememos el sacrificio, el dolor que supone el privarnos de algunas cosas, la inseguridad de lo cotidiano, tememos fracasar como padres, como hijos….
   El Señor siempre nos invita a subir un peldaño más de la escalera, sin temor a la caída. No seamos mediocres y derrochemos GENEROSIDAD, EDUQUEMOS A NUESTROS HIJOS EN ELLA, si queremos generaciones futuras felices, fuertes, maduras y valientes intentemos al menos regalarles la oportunidad de que experimenten felicidad en familias generosas!
  

                                                                                  Blanca Ortiz Lora

LAS AMAPOLAS

Las amapolas crecen
y brillan a la luz
del sol que les hace
florecer.
Rojas como el anochecer
cierran sus suaves pétalos
para calmar los sueños
de la noche,
brillante y fugaz.

Federico  Lora

EL MAR Y SUS BONDADES

Rompió el mar, bravío, con estruendo
y reposó las olas en la playa.
Apaciguó la arena el oleaje,
aproximando el ánimo a la calma.
El mar y el sol, que observo al horizonte,
hicieron que quedara sin palabras.
La fina brisa refrescó mi aliento,
y mi espíritu, plácido, descansa.
Apaciguó la arena el oleaje,
y aligeró mi corazón de cargas.

Rompió, con fuerza, el mar bravío con estruendo,
y se templó una ola, que descansó en mi alma.
                                              
                                                                  Javier Ortiz

viernes, 1 de agosto de 2014

LA CÓRDOBA VISIGODA

Don Rodrigo. Batalla de Guadalete
Córdoba cuenta con una interesante y maravillosa historia con numerosos restos arqueológicos de las distintas culturas que han ido dejando su profunda huella en nosotros.
Pero hoy quiero centrarme en una época no tan conocida como la romana o la musulmana, sino en la visigoda.
Esta Córdoba, aún por descubrir, fue una de las ciudades más importantes de la península en los cuatro olvidados siglos que abarcan del s. IV al año 711. 
        Con la caída del imperio romano, Córdoba fue saqueada por los vándalos, ocupándola en el año 411. A mediados del s. V, los visigodos expulsan a los saqueadores y se hacen con el control del sur de Hispania.
En el año 550 Agila, rey visigodo, ataca Córdoba y profana la tumba de san Acisclo cuya iglesia fue utilizada como establo, motivo por el cual la ciudad se reveló; al contrario de lo que se pretendía que era desmoralizar a la población, Agila fue derrotado perdiendo la batalla, un hijo, el grueso del ejército y el tesoro real.
Más tarde la ciudad es conquistada por los visigodos, pero por motivos religiosos (por la fuerte implantación del catolicismo frente al arrianismo) y por su afinidad al Imperio Romano tardó en aceptar el poder visigodo (pueblo germánico y de creencias arrianistas hasta la conversión Recaredo en el año 589), lo que se demostró con numerosas revueltas.
La ciudad sufrió durante un tiempo las rivalidades entre fracciones que luchaban por el poder, como es el caso de las luchas entre Leovigildo y su hijo Hermenegildo que acabará con la conquista de Córdoba por este último. A partir de este momento una minoría dominante, dependiente del Reino de Toledo se impuso a la mayoría de población hispano-romana.
Como muestra del paso de los visigodos en nuestra ciudad habría que destacar la Basílica de San Vicente, la Basílica de Santa Eulalia (actual convento de la Merced) Iglesia de los Tres Santos (San Fausto, San Genaro y San Marcial, situada en la actual San Pedro),  Iglesia Martirial de San Acisclo (situada en algún lugar de Vista Alegre) y por último, la muralla y palacio de los que nos vamos a ocupar a continuación.
En excavaciones realizadas en el patio oriental del Alcázar de los Reyes Cristianos se han encontrado estructuras de una fortificación visigoda construida en el s.VI. Su aspecto sería el de un saliente con respecto a la muralla. Por su posible función defensiva cabría denominarlo “Castellum”.
Por otra parte, en la restauración del Palacio Episcopal que se ha llevado a cabo recientemente, Pedro Marfil ha dado cuenta del hallazgo de una muralla visigoda que se debe corresponder al palacio del rey visigodo don Rodrigo (s. VI – 711). Junto a dicha muralla se ha encontrado una puerta que fue tapiada en el s. VIII por Abderraman I que se trasladó a Córdoba desde la Arruzafa en el año 785. Cuando se construye un nuevo alcázar, la muralla se forra desde el exterior, dejando en el interior la visigoda. Se trata de un refuerzo exterior de la estructura defensiva.
Marfil defiende la idea que el último rey visigodo, don Rodrigo, nació en  lo que hoy se conoce como Alcázar Califal y actualmente es Palacio Episcopal. Y que dicho palacio fue construido en los siglos VI o VII.

Como anécdota lo que habría que plantearse es si nuestra famosa calle “Don Rodrigo” se llama así por el rey visigodo o por el contrario como escribe Ramírez de Arellano en “Paseos por Córdoba”,  “ …que viviendo en aquel punto un letrado de mucho nombre en Córdoba que decían don Rodrigo Reguera, quien tuvo un hijo del mismo nombre y apellido la gente dio en titular así la calle”.

Milagrosa Martínez