martes, 24 de enero de 2017

HAIKUS GADITANOS

Enrique García Luque

Un HAIKU es un tipo de poesía japonesa que consiste en un poema breve, de diecisiete «moras» (sílabas en otro idioma que no sea japonés), formado generalmente por tres versos de cinco, siete y cinco moras (sílabas) respectivamente. La poética del haiku generalmente se basa en el asombro y la emoción que produce en el poeta la contemplación de la naturaleza. Su estilo se caracteriza por la naturalidad, la sencillez (no el simplismo), la sutileza, la austeridad.
Ejemplos de dos maestros japoneses podrían ser los dos siguientes HAIKUS:

Este camino
nadie ya lo recorre,
salvo el crepúsculo
Matsuo Basho (1644-1694)

Corté una rama
y clareó mejor
por la ventana
Masaoka Shiki (1867-1902)

Hace algún tiempo, en un taller de escritura creativa, nos propusieron el reto de escribir HAIKUS “CALETEROS”, centrados en la belleza y la historia trimilenaria de la única playa que posee el casco antiguo de Cádiz, La Caleta.
Ahora que acaba de comenzar el período más carnavalero de todo el año, quería compartir con vosotros este puñado de haikus, algunos más sesudos y otros más cómicos… Espero que los disfrutéis con una mente “caletera-zen”


Playa desnuda
parece indefensa
con dos castillos

Garum y murex
túnicas púrpuras
quemaperfumes

Sopla poniente
el ficus se comba
sopla levante

Trajes de baño
ánforas y doblones
… el Balneario
  
El niño rubio
levanta las piedras
el mar ya oscuro

Fanerógamas
especies protegidas
junto a latas vacías

Una caballa
mojarras, borriquetes
otra caballa

Fichas de bingo
con tintos de verano
y canalillos

Venus Marina
ocaso en la Caleta
arena fina

Caña del país
su reflejo en el agua
el pez escapa

Cerveza y sake
oliva y soja
y, en medio, el atún

Carajo, coñeta
no son palabrotas
en La Caleta

El sol naciente
castillos, balneario
el rayo verde

Marea vacía
sobre el relente de sal
de tu melena

martes, 17 de enero de 2017

LOS ÚLTIMOS JERÓNIMOS

A Pepe Pulido

El camino que lleva desde la cercana ciudad de Segovia al Monasterio del Parral pasa por una hermosa alameda situada a orillas del río Eresma, salpicada de antiguos molinos, telares y graciosos puentecillos de piedra. El lugar se ha convertido en un parque urbano, si bien mantiene ese silencio que invita al paseo sosegado y a la contemplación de la naturaleza. Nada que ver con el griterío de esos parques del centro de las grandes ciudades. Paré el coche y me detuve a contemplar la estampa y escuchar la canción que el viento interpretaba entre las copas de los árboles, acompañada del tenue murmullo de las aguas.
Más adelante la carretera cruza el río y a la salida de una curva me encontré de frente con la entrada del Monasterio y la fachada de la iglesia. El edificio mostraba la sobriedad contemplativa propia de su estilo, indiferente al paso de los siglos y las modas. Al bajar del coche me saludó el frío seco castellano. Ese frío que te hiela las mejillas y la garganta, pero que no te llega a penetrar.
  
El encargado de recibir a los huéspedes me condujo por galerías, que en ese momento me parecieron laberínticas, hasta llegar al claustro principal, mientras me proporcionaba la información fundamental sobre horarios, situación de las celdas, el refectorio, etc.
Allí en el claustro, tras haber traspasado los muros de piedra del monasterio e ingresado en su mismo centro noté la sensación de haber llegado a otra dimensión, otro mundo mucho más lejano del exterior de lo que pudiera suponer la distancia medida en metros.
Me dejó en la puerta de la capilla y me invitó a entrar y situarme a la derecha de la puerta.
Lo hice.
Allí en la penumbra me observaba de reojo la orden jerónima masculina al completo. No más de una docena de miembros.
No había luces encendidas. Sólo la vela del sagrario y la luz del atardecer que tímidamente se filtraba por las vidrieras de uno de los costados.

Aún recuerdo aquel Salmo cantado:

Amo al Señor, pues él escucha
La voz de mi lamento,
Porque torna a mí su oído
El día en que le invoco.
Cuando lazos de muerte me acordonan
Y las angustias del sepulcro me dan alcance,
Cuando me hallo en pesar y en aflicción,
En nombre del Señor alzo la voz:
¡Ah Señor, salva mi vida!
El Señor es bondadoso y providente,
Nuestro Dios es compasivo,
El Señor es el guardián de los humildes,
Y yo débil, habrá de socorrerme.
Alma mía, retorna a tu reposo,
Que el Señor cumple contigo.
Tú, cierto, me preservas de la muerte,
Mis ojos del llorar,
Mis pies de la caída.
Andaré en la presencia del Señor
En el mundo de los vivos.

La oración se desarrollaba con parsimonia, sin prisa por terminar, como si a su final no hubiera nada importante que hacer. No os miento si os digo que nunca me había sentido tan cerca de la presencia de Dios. Me entró envidia de aquellos frailes, que habían elegido la renuncia a los placeres mentirosos de la vida y refugiarse en el silencio, la meditación y la alabanza a Dios.
Finalizada la oración de nonas y el rezo del Santo Rosario me condujeron a mi habitación. Mi presencia no parecía distraerles lo más mínimo mientras se dirigían por la galería del claustro a sus quehaceres. Caminaban en silencio, arrimados a los muros en señal de humildad.

La Orden de San Jerónimo fue fundada en el siglo XIV en Castilla y rápidamente se expandió por todos los reinos peninsulares, incluido Portugal, y más tarde por América. Llegó a contar con docenas de monasterios y miles de miembros al recibir el favor de la realeza. Algunos de los monasterios más ilustres de los que pertenecieron a la orden jerónima fueron los de Guadalupe, Yuste, El Escorial, San Jerónimo en Madrid, el de Belén en Lisboa o en Córdoba, el de San Jerónimo de Valparaíso. Eso sin contar a la rama femenina.
A pesar de ello la humildad no ha dejado nunca de ser señal de distinción suya. Tanto que nunca se han preocupado en promover la subida a los altares de algunos de sus miembros, que bien lo tienen merecido.
En este siglo de la técnica y el conocimiento una docena de frailes de avanzada edad en su mayoría,  mantienen vivo el espíritu de la Orden en el Monasterio del Parral, Segovia.
Muchas veces me he preguntado el motivo de lo que parece una inminente extinción. A diario veo personas que llevan una existencia errante, castigada por errores y debilidades, desarraigada de amor y familia, consumida en trabajar para existir y envejecer sin sentido. Y me pregunto cuál es la barrera que impide a esas personas, que son legión, probar a encontrar otra dirección en su vida, la del camino estrecho.
Durante la cena, que se desarrolla en silencio y meditación, escuchando una lectura y de forma rápida y austera, pude comprobar que el alimento, para ellos no es más que una necesidad biológica para sobrevivir, que no debe ocasionar distracciones en la actividad contemplativa.
Al salir del refectorio los monjes se dirigían en silencio a sus celdas en a través de la oscuridad del claustro. La estampa podría parecer fantasmagórica. Pero lo cierto es que en ningún momento me vi asaltado por temor alguno a presenciar una escena del mundo de lo sobrenatural. Es más, no me importaba si aquellas sombras encapuchadas que caminaban cabizbajas eran de vivos o de muertos.

Llegado a mi habitación releí el Eclesiastés y algunos Salmos. La nieve caía con fuerza sobre los campanarios y los tejados segovianos. Escribí algunos pensamientos:        
 
27-2-2016
Antes de venir me imaginaba que quizás entre estos muros se podría encontrar el secreto del orden cósmico.
Aún no lo sé. Puede que esté en la antigua liturgia, en el horario y el modo de vida que se preserva celosamente a lo largo de los siglos. Pero no estoy seguro.
De lo que sí estoy seguro es de que el secreto no está ahí fuera. Allí todo es vanidad de vanidades. Afanarse en los proyectos, en las ambiciones terrenales, en conquistar honores… para terminar igual que el pobre o el necio. Quizás al dejar este mundo puedas dejar un buen recuerdo a los que te conocieron. Posiblemente, si destacaste sobre los demás, en lo bueno o en lo malo, en la virtud o en la fama, los que te conocieron transmitan tu memoria a los que vengan después.
Pero al cabo de los siglos, los milenios, qué quedará de ti. ¿un nombre a lo más, de un personaje ya mitificado, nada real?
Porque una es la suerte del hombre y de la bestia: muere aquél como ésta muere, y uno solo es el hálito de ambos. No tiene, pues, ventaja el hombre sobre la bestia: todo es vanidad. Todos van al mismo sitio: todos vienen del polvo, y al polvo tornan todos.
Tampoco la ciencia, ni la astronomía ni la física cuántica nos darán la respuesta. Por mucho que avance, siempre quedará una galaxia nueva por descubrir, y una nueva explicación al origen del Universo.
¿Estará en lo pequeño? ¿En lo cotidiano? En ser lo que uno es, y llevarlo al extremo. Eres hombre, sé hombre, ¿estás casado?, sé un marido, ¿eres padre?, sé un buen padre hasta el extremo. Cumple con la función que se te ha dado en el orden cósmico. Disfruta, paladea los placeres simples de la vida, procurando no dejar tu huella en la Creación, para que quien venga después pueda ocupar tu mismo lugar.
Come con gozo tu pan y bebe tu vino, porque ya Dios se ha complacido en tu conducta. Lleva en todo tiempo blancas vestiduras, y no falte el perfume en tu cabeza. Goza de la vida con la mujer que amas durante todos los días de la vana existencia que Dios te concede bajo el sol, porque tal es tu suerte en la vida y en las fatigas que te tomas bajo el sol.

Tres días después me despedía del hospedero y le entregaba un donativo. Conduje hasta el aeropuerto de Barajas, donde había quedado en recoger a mi familia, que llegaba de Londres. Me pareció cómica la escena. Cientos de viajeros circulando a paso rápido por los salones del aeropuerto. Muchos con un maletín, encaminándose a una reunión en la que se tomarían importantes decisiones estratégicas de su empresa o se concluirían lucrativos negocios. En su mirada se adivinaba la preocupación por lo que les tocaba hacer dentro de una hora, y de dos, y mañana…
A fuer de ser sincero no he llegado a encontrarle el sentido a la vida contemplativa. Mi escasa fe no alcanza a ver el modo en el que aquellos monjes, con sus oraciones, puedan contribuir a la acción benéfica de la Providencia sobre los hombres. Pero el día de Navidad me alegró recibir un email de Fray José. No era para desearme “Felices Fiestas”. Sólo para recordarme que allí sigo teniendo un lugar en sus oraciones. 


Manuel del Rey Alamillo

sábado, 14 de enero de 2017

SÍGUEME

Cuando vi el cartel de este año de la Infancia misionera, me dije: “¡Cómo me gusta una mochila a la espalda!!! Si pensamos en las mochilas que hemos cargado en nuestras vidas, recordaremos colegio, tareas y esfuerzo; aunque a mí…., realmente me transportan  a bocatas, agua, refrescos y excursiones, peregrinaciones, viajes, rutas, cansancio y sudor, caminos, encuentros, corros, charlas y sobre todo ¡VIDAS COMPARTIDAS! 

Mochila y escalera!!! ¿A dónde nos lleva el Señor? Sus caminos no son fáciles, a veces confusos, pero en su mayoría y de su mano, alegres y llenas de esperanza. A eso nos lleva la infancia misionera, a llevar a nuestros niños/as a Jesús, a que seamos escuela de Jesús, como Él; seguidlo es coger lo imprescindible y mirar hacia lo sencillo: ¡Los niños! Ellos ven el mundo con mirada limpia y concreta, nos enseñan a ver a Dios sin añadiduras, sin puntos suspensivos, sin por qué…su corazón, aún en bruto, espera ser llenado de bonitas experiencias, cariño, palabras de aliento, sueños, juegos….y ser educado en los valores de nuestro maestro.

En los niños y con ellos, el Señor centra toda nuestra misión. Acabamos de celebrar la Navidad, experimentando a Dios niño, es el Señor el que invita a seguir su rastro y los niños, son el punto de partida y de llegada al Reino.

¡Qué fácil nos lo pone Jesús! Acompañemos a nuestros niños, a los que tenemos cerca a compartir el viaje juntos, a que sientan a los que están algo más lejos y pasando muchas necesidades. SEAMOS LA ESCUELA DE JESÚS, esenseñándoles a amarlo, a seguirlo  y a sentirlo, cojamos las mochilas y sigamos sus huellas, sintiendo al frágil, al débil, a los niños que sufren como los más importantes, saliendo de nosotros mismos, de nuestras comodidades, contagiando generosidad y educando al estilo de vida de Jesús!
                                                                                                                     Blanca Ortiz Lora

martes, 10 de enero de 2017

Almanzor, intrigas en la corte califal

No estuvieron los años con Almanzor en el poder exentos de intrigas y para ello vamos a relatar, aunque de forma muy esquemática, los hechos que ocurrieron a partir del año 386 H, y que han sido descritos por autores como R. Frochoso en “Análisis sobre los dirhames del año 388”. El presente artículo debe considerarse como un complemento del anterior.
Almanzor actuaba como verdadero califa, estando el titular recluido en el palacio de Medina Azahara. Su madre, la sultana Subh, en una maniobra para que Hixén recuperase el poder intentó sacar del alcázar la suma de 80,000 dinares del tesoro califal escondiéndolos en cántaros recubiertos de miel y mermelada con el fin de ganar apoyos a la familia omeya.
Descubierto el complot, Almanzor decidió trasladar todo el tesoro a su residencia de al-Zahira ese mismo año del 386 H. Se trasladaron  sólo ese año 5 millones de dirhames y 700,000 dinares.
Pasó el tiempo y en el año 399 H, ya muerto hacía años Almanzor, se produjo el inicio de la guerra civil con la consiguiente sublevación del pueblo que  asaltó Medina al-Zahira y se apoderó del tesoro.
Es decir, que estamos hablando de monedas que en principio no habían circulado, encontrándose consecuentemente totalmente nuevas y que databan del 386 H y años siguientes.
Estamos en los años de la guerra civil lo que supone una inseguridad total. El pueblo abandona Córdoba y esconde su dinero hasta mejor momento. Son monedas que pasaron directamente de la ceca a Medina al-Zahira y de ahí a ser enterradas por lo que estos atesoramientos, cuando se encuentran, llevan una gran cantidad de monedas sin circular como hemos apuntado.


Hixén II, dirham del 388 H, ceca de Al Andalus

Como ejemplo podría servir este dirham del 388 H (998 JC). A una primera vista su estado del reverso lo podríamos definir como calamitoso pues su escritura se encuentra casi totalmente empastada. Pero al estudiarse con detenimiento su conservación podría calificarse como de muy buena, excepcional.
Sin embargo el estado del anverso sí es más deficiente pero no por la circulación de la moneda sino porque el cuño empleado había tenido un uso más prolongado. El hecho de que haya esas diferencias en cuanto al estado de cada una de las caras es simple: cuando se almacenan los cuños al final del día se hace en estanterías o cajones al expreso; en uno los anversos y en otro los reversos. Y al día siguiente, cuando se va a empezar la jornada, a cada operario se le proporciona uno de cada cara, pudiendo tocarle uno totalmente nuevo del reverso como en este caso y otro ya gastado por el uso como este anverso.


                                  

Veamos algún detalle del reverso: la H de Hixén y la R de Amir.
En sus bordes de observa una terminación en dientes de sierra. Eso nos indica que su epigrafía fue realizada en estas letras con un buril y un martillo, con los que se iban grabando las letras en negativo sobre el cuño. Y que el buril avanzaba en pequeños espacios a la vez que el martillo lo empujaba con sus golpecitos, y el buril se iba girando siguiendo la letra que se trataba de realizar. Es por ese motivo por lo que los dientes de sierra aparecen en las curvas. Otras muchas letras de ese reverso tienen las mismas características.
Y la imagen en negativo del cuño pasaba a positivo cuando se acuñaba la moneda.
Es decir, que la conservación es óptima pues han quedado conservados esos pequeños detalles. O lo que es lo mismo, esta moneda no ha circulado.
El dirham que hoy presentamos cumple todas las características de las piezas a las que nos hemos referido en esta pequeña historia.
Es difícil encontrar dirhames con estas características. No obstante lo he visto también en uno del emir Muhammad I del año 250 H.

Juan Manuel López Márquez

sábado, 7 de enero de 2017

CUENTACUENTOS - NAVIDAD 2016

El pasado día 29 de diciembre, en casa de nuestros socios Ángel y Mamen, se celebró la segunda edición del cuenta cuentos navideño de la Asociación. Como sabéis es la actividad navideña dedicada a nuestros socios más pequeños. Este evento es posible gracias a la colaboración desinteresada de socios, que despliegan cada edición más imaginación e ingenio en las historias que presentan para que los mas pequeños se diviertan.

En esta ocasión los valientes que salieron al escenario fueron :

Isaías Ortega con el cuento “ La bola de cristal” de los hermanos Grimm
Carmen Muñoz con “ Juan el sucio”.
José Luis Arjona con “ Pinocho y los titiriteros”.
Y Gema Arjona y Gema del Rey con la “ Historia de Ana”.

Todos ellos aclamados por el público, hicieron que la tarde fuera mágica.  Hubo merienda para los pequeños y el anís para los mayores y los asistentes que quisieron asistieron al evento disfrazados , con lo que hubo princesas, abejas, y duendes.

Desde la directiva estamos convencidos que la actividad seguirá evolucionando tan positivamente y el próximo año será aún más mágica que este.

Gema Pérez Fernández

viernes, 6 de enero de 2017

ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA 18-12-2016

El pasado 18 de diciembre, a las 11 de la mañana en la casa de nuestros amigos y socios Ángel y Mamen, dio comienzo en segunda convocatoria la Asamblea General Ordinaria de nuestra Asociación Socio-Cultural Génesis.
Esta Asamblea desde tiempos inmemorables se venía celebrando en el mes de junio coincidiendo con el conocido almuerzo de jamón y queso,  pero a petición de algunos socios fue solicitado que se presentara un presupuesto comprendiendo el año natural, según se recoge en los estatutos, lo cual esta Junta Directiva con suma diligencia ha llevado a cabo siendo el punto principal del Orden del Día.
Ante un aforo que iba completándose a medida que avanzaba la reunión, tal como se puede observar en las fotografías 1 y 2, se aprobó también la adhesión de la Asociación a la Coronación Pontificia de Nuestra Señora de la Paz y Esperanza.  Pincha y lee la adhesión.

Foto 1
Foto 2
Con alguna propuesta más de algunos de los socios participantes en esta reunión, que vienen recogidas en el acta que se acompaña, se dio por concluida esta convocatoria. 
Pincha Acta Asamblea GÉNESIS