sábado, 26 de noviembre de 2016

SAN JOSÉ DE CALASANZ







“Hubo un hombre que supo ver en los niños futuros hombres de una nueva humanidad”







Próximos a celebrar la festividad de este gran Santo, el 27 de Noviembre, coincidiendo además con el inicio del AÑO JUBILAR CALASANCIO  es interesante conocer la figura y la labor del MAESTRO.
“Su amor apasionado por el Señor Jesús y su madre María; su entrega incondicional a la Misión de evangelizar educando; su compromiso por hacer posibles las Escuelas Pías como espacio de comunión y de misión, y su profunda confianza en el niño y en el joven, portadores de vida y plenitud.”

(Carta Circular del P. General de los Escolapios)


José de Calasanz nace en Peralta de la Sal (Huesca) en 1557, es el más pequeño de una familia de ocho hermanos. Su padre, gobernador, deseaba que fuera militar, que tomara matrimonio para perpetuar su apellido y se hiciera cargo de toda su gran herencia; pero los religiosos que lo instruyeron en su niñez lo entusiasmaron por la vida sacerdotal, y pidió que le dejaran hacer estudios eclesiásticos.
Como tenía fama de gran santidad y de mucha sabiduría, el Señor Obispo le fue concediendo puestos de mucha responsabilidad. Pero él sentía una voz en su interior que le decía: “Váyase a Roma! ¡Váyase a Roma!” Y en sueños veía multitudes de niños desamparados que le suplicaban se dedicara a educarlos.
Entonces, renunciando a sus altos puestos, y repartiendo entre los pobres las riquezas que había heredado de sus padres, se dirigió a la Ciudad Eterna en 1592.
Allí encontró un protector en el Cardenal Marco Antonio Colonna, quien lo escogió como  teólogo e instructor para su sobrino.
Entró en la Cofradía de la Doctrina Cristiana que se dedicaba a enseñar catecismo a los niños. Los maestros, que recibían poca paga, rehusaron la carga adicional sin remuneración. José vio que era necesario fundar escuelas para que los niños tuvieran educación e instrucción durante la semana. En ese tiempo los gobiernos no tenían ni escuelas ni colegios, y la juventud crecía sin instrucción.
El párroco de Santa Dorotea le ofreció dos habitaciones y le prometió ayuda en la enseñanza. Cuando otros dos sacerdotes prometieron ayuda similar, José, en noviembre de 1597, abrió la primera escuela pública gratuita en Europa. El Papa Clemente VIII dio una contribución anual y muchos compartieron en esta gran obra, en corto tiempo, José tenía mil niños bajo su cuidado.
En 1602 alquiló una casa y comenzó la vida comunitaria con sus asistentes. Allí puso los fundamentos para su congregación religiosa. A sus institutos educativos les puso por nombre “Escuelas Pías” y los padres que acompañaban  se llamaron Escolapios. En 1612 la escuela fue transferida al palacio de Torres junto a San Pantaleón (aquí es donde vive el resto de sus años).
Recibió el padre Calasanz como colaborador a un hombre ambicioso y lleno de envidia, el cual se propuso hacerle la guerra y quitarle el cargo de Superior General.  Por las calumnias de este hombre y de varios más fue llevado a los tribunales y solamente la intervención de un cardenal obtuvo que no entrase en la cárcel. El envidioso logró a base de calumnias que a José le quitaran el cargo de Superior General, y después las acusaciones mentirosas llegaron a tal punto que la Santa Sede determinó acabar con la congregación.
Al final de sus días, vio como le cerraban sus escuelas tan queridas, en 1646. Dos años después, el 25 de agosto de 1648, sin perder su esperanza, moría en Roma animando a los escolapios que aún quedaba con él, a perseverar en la reconstrucción de las escuelas, cosa que ocurría posteriormente.
La Iglesia reconoció el testimonio de su vida beatificándolo el 18 de agosto de 1748, a los cien años de su muerte, y elevándolo a los altares el 16 de Julio de 1767.
Finalmente Pio XII, en 1948 proclamó a San José de Calasanz “Celestial Patrono ante Dios de todas las Escuelas Populares Cristianas del mundo”.
Para Calasanz, la figura del educador es elemento fundamental en la consecución de los objetivos pedagógicos y sociales de su obra.
En diversos escritos fundacionales, hace un planteamiento teórico claro de lo que pretende con su obra: educar a los niños en la fe cristiana y en las letras humanas, de ahí el lema Piedad y Letras de toda la familia escolapia.
Hoy en día la gran familia escolapia sigue caracterizándose por la gran calidad educativa,  humana y espiritual que se imparte en sus escuelas repartidas por todo el mundo, siendo modelo a seguir para cualquier maestro.
No imaginaba su padre, con el interés que tenía en la continuidad de su apellido, que grande iba a ser el nombre de José de Calasanz.

Rosario Cañete Blanco

jueves, 17 de noviembre de 2016

GÉNESIS EN SEVILLA

Parte del grupo en el Hospital de los Venerables
El pasado sábado 12 de noviembre nuestra Asociación Socio Cultural GÉNESIS disfrutó de una jornada cultural y de convivencia en Sevilla.

Con puntualidad inglesa, tras caminar por un laberinto tortuoso de calles desde donde nos dejó el autobús, llegamos al Hospital de Los Venerables a las once de la mañana. Dos jóvenes guías de la Fundación Focus nos esperaban para entre una gran asistencia de público, primer sábado de la Exposición Velázquez Murillo, hacernos hueco por los diferentes espacios del antiguo hospital, mostrándonos el edificio y su historia, hasta llevarnos al centro neurálgico de nuestra visita que era a asistir al encuentro entre dos grandes maestros de la pintura, formados con una generación de diferencia en una Sevilla abierta y culta, Diego Velázquez y Bartolomé Esteban Murillo.

A las una de la tarde nos encontrábamos visitando la Iglesia Colegial del Divino Salvador, tras hacer las paces y entendernos de una vez con los dichosos aparatos audio-guías que nos habían entregado en la entrada.
Hay que destacar sus catorces impresionantes retablos como son sobretodo el Retablo Mayor (1779) y el Retablo de la Capilla Sacramental (1764) de Cayetano de Acosta y el Retablo del Cristo de los Afligidos de Gaspar Ginés (1635).
También en esta iglesia encontramos tallas como Jesús de la Pasión (1615) de Juan Martínez Montañés y el Cristo del Amor (1620) de Juan de Mesa.

Ya con apetito, a eso de las dos, en pleno centro de Sevilla, nos disipamos entre la masa de gente que estaba en la zona de movida de la plaza del Salvador y alrededores, por las innumerables tabernas y bares que ofrece esta ciudad para degustar las tapas típicas y sus pescaítos, y así descansar un poco con una buena cerveza en la mano (mas que una eran dos o tres), otros con una copa de manzanilla o Jerez.
En algún rincón te podías encontrar alguna tuna universitaria, de la promoción del abuelito de Heidi, pero que amenizaba agradablemente con melodías que todos conocemos ese rato de sosiego del almuerzo.

Por último, a las cinco menos cuarto de la tarde, accedíamos al interior del Palacio de las Dueñas por el Patio de los Limoneros. Una vez dentro, nos situamos en el eje central de la casa, el Patio Principal.
Patio de belleza única, que reúne todo lo que se le puede pedir a un patio: luz, frescor, cuidadas flores y plantas, tapices legendarios, cuadros de incalculable valor y elementos arqueológicos procedentes incluso de la época pre-romana. Yeserías y artesonados renacentistas de gran calidad, elaborados con minuciosidad impecable, suelos de losetas de cerámica vidriada que nos dan paso a las diferentes estancias ubicadas alrededor de este patio, cada una en un peculiar estilo, al estilo de Cayetana con sabor andaluz y muchos de ellos con acento taurino.
No vamos a profundizar más en detalles históricos, escultóricos ni pictóricos porque lo más importante de esta visita se había cumplido, era la felicidad de nuestros corazones que se hallaban entre los muros y paredes del palacio-hogar que fue testigo de los últimos momentos de Cayetana, nuestra querida «duquesa de Alba». (Creo que esto último ha quedado un poco cursi pero puede servir). 

Tras esta intensa jornada cultural y emocional, todo el mundo feliz y con muchas ganas de coger y sentarse en el autobús, son las seis y media y de vuelta a casa.

¡Ah!, y con una copita de anís para amenizar el regreso.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Almanzor, la campaña de Santiago

Sin duda la expedición más famosa realizada por Almanzor fue la que dirigió a Santiago de Compostela.
Las fuentes árabes la califican como gazwa de Schant Yakub (expedición sagrada de Santiago)
Salió de Córdoba el 23 de djumadha del año 387 de la Hégira (3 de julio del 997 de JC) llegando hasta Santiago de Compostela el 2 de sa´ban del 387 H (10 de agosto de 997 JC).
  

Dos dirhames de Hixén II del 387 H, ceca de Al Andalus
El año que Almanzor realiza la expedición a Santiago

El contenido de sus leyendas es idéntico:
Anverso, centro: No Dios sino / Dios sólo Él / No tiene compañero /Mufarî
Anverso, orla: En el nombre de Dios se acuñó este dirham en Al Andalus el año siete y ochenta y tres(cientos)
Reverso, centro: El Iman Hixén / Príncipe de los creyentes / El que recibe la ayuda victoriosa de Allah / Amir

En estos dirhames, acompañando al nombre del califa tenemos dos nombres. El primero es Mufarî, cuyo nombre completo sería Mufarî al-Amirí, que aunque ahora aparece como jefe de la ceca fue prefecto de policía de Medina al-Zahira. El segundo nombre es el del primer ministro, Amir.

No estaban ajenos a la expedición los condes de Galicia rebeldes al rey Bermudo que no contentos llamaron al mismísimo Almanzor a Galicia. Se repetía este asunto en muy poco tiempo pues ya lo habían hecho con reyes anteriores: la madre del conde Rodrigo solicitó ayuda a Al Haquen II contra el rey Sancho el Gordo.
Sale de Córdoba en dirección a la cacereña Coria, y de ahí a las cercanías de la salmantina Ciudad Rodrigo. Se le suman entre otros los ejércitos de Toledo y Mérida.
Pero lo realmente importante es que había preparado una flota que sale del Algarbe y que llega hasta el río Dweira (Duero). Se interna por él hasta un desembarcadero, y allí construye con los barcos un puente.
Atraviesa más tarde el río Wadi-Miniat (Miño), llegan  al monasterio de San Cosme y toman la fortaleza de Scant Belaych (hoy San Payo). Pasa la ría de Pontevedra y el Ayalah (río Ulla) llegando a los lugares santos de Yakub (Jacobo, Santiago). En su avance por las playas se sabe que aprovechó la bajamar de las mareas, pero que en ocasiones avanzó con la pleamar para ganar tiempo.
La crónica de Al-Maqqari, que se ha seguido muy abreviada aquí, ofrece el avance casi a diario de la expedición.

La caballería vuelve por Lugo arrasando los sitios por donde pasa a excepción de los territorios de los condes cristianos aliados que son respetados, y a la altura de Ciudad Rodrigo despacha los distintos ejércitos hacia sus lugares de origen.
Hizo 4000 prisioneros, que hizo cargar durante 200 leguas con las campanas pequeñas de la iglesia y que empleó como lámparas de la mezquita de Córdoba (“Campanas minores in signum victorioe secum tulit, et in Mezquita Cordubensi pro lampadibus collocabit, quoe longo tempore ibi fuerunt”). También se trajo las puertas, que emplearía en los artesonados del techo.
4000 cautivos y carros cargados de oro y plata.
No todo iba a ser alegría: la disentería arruinó el ejército musulmán en su vuelta

Tras la razia de Santiago Almanzor dedica sus energías a las campañas de África pues el antiguo aliado Zeiri ben Atiyya había roto sus relaciones con el califato.

Juan Manuel López Márquez

jueves, 10 de noviembre de 2016

PALACIO DE LAS DUEÑAS (SEVILLA)

El palacio de Las Dueñas fue fundado por la familia Pineda, quienes lo tuvieron que vender en el año 1484 a Catalina de Ribera por necesidades acuciantes de dinero: debían pagar un rescate por don Juan de Pineda, hecho prisionero por los moros.
Posteriormente el inmueble pasó a ser propiedad de la Casa de Alba tras el matrimonio de la IV marquesa de Villanueva del Río, Antonia Enríquez de Ribera Portocarrero, con el IV duque de Alba de Tormes, Fernando Álvarez de Toledo y Mendoza.

El Palacio de las Dueñas debe su nombre al monasterio de Santa María de las Dueñas, que en 1248 se conocía como Compañía de Dueñas y cuyas monjas se encargaban de dar servicio a reinas y esposas de los reyes de Castilla San Fernando y Alfonso X el Sabio.
Este edificio se encontraba en la periferia (de la Sevilla romana, pero dentro de la ampliación amurallada hecha por Ibn Yusuf en el siglo XI-XII) y fue destruido en 1868.

El palacio de las Dueñas se compone de un conjunto de patios y edificios.
Su estilo abarca desde el gótico-mudéjar hasta el renacentista, conteniendo muestras y detalles con toques sevillanos en sus ladrillos, tejas, azulejos, encalados y cerámicas. Posee el típico patio andaluz, al igual que la Casa Pilatos, y predominando los grandes espacios, mostrando así lo majestuoso de su conjunto.
En la entrada al palacio se puede observar el escudo del ducado de Alba en azulejo de fabricación trianera del siglo XVII o XVIII, en el arco principal.
Detrás del jardín que se encuentra a continuación entramos en un patio rodeado de arcos con columnas de mármol blanco, sujetan pilastras con adornos platerescos que presentan un friso plateresco también. Encima de esta galería se construyó otra con arcos de estilo mudéjar.
El arco situado al oeste del patio en las galerías bajas da acceso al edificio que se utilizó como capilla del palacio, también es de estilo plateresco. El altar mayor de la capilla contiene varios azulejos con reflejos metálicos, típicos de la cerámica sevillana del siglo XVI.
Subiendo a la planta alta del palacio predomina un salón cuyo techo es de forma octogonal de alfarje dorado, se asienta sobre un arrocabe con pintura al estilo renacentista.
Ha sido reformado durante los siglos XVIII y XIX.
Uno de los principales atractivos del palacio de Las Dueñas es la importante colección artística y decorativa que contiene, que según un inventario de la Junta de Andalucía, ya que todos estos bienes han quedado sujetos a la legislación andaluza, asciende a 1.425 piezas, entre obras de arte, muebles y demás objetos antiguos.
Es importante el conjunto de arte español de los siglos XIX y XX (Mariano Benlliure, Federico de Madrazo, Sorolla, Zuloaga,Gonzalo Bilbao, Romero de Torres, Carmen Laffón), y el palacio alberga también algunas piezas anteriores: Jacopo Bassano (Los caldereros), Sofonisba Anguissola, Annibale Carracci, Francesco Furini (La creación de Eva), Luca Giordano, Giovanni Paolo Pannini, José de Ribera (Cristo coronado de espinas), Francisco Antolínez, Joaquín Inza y un retablo de Neri di Bicci, Santa Catalina entre santos (que preside el altar de la capilla). Son sólo una porción de la enorme pinacoteca perteneciente a esta familia, cuyas principales joyas se guardan en Madrid, en el palacio de Liria.
Las Dueñas acumula así mismo abundantes muebles de época, cerámicas, tapices y un largo etcétera de objetos decorativos. Se conserva además un dibujo a la acuarela realizado por Jackie Kennedy durante su estancia en 1967.

En el muro de entrada al palacio de Las Dueñas, una placa indica que en una de las dependencias que alquiló el administrador del duque a los padres de Antonio Machado, nació (1875) y vivió su infancia el poeta, y así lo plasma en uno de sus escritos:
  
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
                                            Antonio Machado


Cotilleo:
También este palacio vio nacer a Carlos Falcó, V marqués de Griñón y XII marqués de Castelmoncayo, Grande de España (y ex de Isabel Preysler), cuando su padre Manuel Falcó, primo hermano del duque de Alba, el padre de Cayetana, se refugió en el Palacio de las Dueñas durante la Guerra Civil.
Entre sus ilustres inquilinos está el marqués Guglielmo Marconi que a principio del  siglo XX junto a su familia este ingeniero e inventor del telégrafo sin hilos, disfrutaba de hermosas veladas que organizaban los duques de Alba en el palacio.
En décadas posteriores han pasado por esta casa otras celebridades como son el compositor Cole Porter y el músico Arthur Rubinstein (ambos tocaron el piano aquí), la ya mencionada Jackie Kennedy, los príncipes Raniero III de Mónaco y su esposa Grace Kelly...
En este palacio se celebró en 1947 la primera boda de la entonces duquesa Cayetana Fitz-James Stuart, la XVIII duquesa de Alba de Tormes, calificada en su día por la prensa extranjera como la más costosa de la época y el acto social más relevante «celebrado en España desde el final de la monarquía».
Cayetana vivió y pasó sus últimos momentos en compañía de los suyos, falleciendo el 20 de noviembre de 2014, y dejando viudo a Alfonso Díez Carabantes, con el que había contraído matrimonio en terceras nupcias, el 5 de octubre de 2011.

martes, 8 de noviembre de 2016

EN EL AÑO DE LA MISERICORDIA

Estamos a las puertas de concluir el año jubilar de la Misericordia. Durante todo este año hemos oído numerosas charlas, homilías y catequesis o hemos leído libros, artículos sobre la Misericordia. Entre todo este material que ha llegado a nuestras manos, se me han quedado algunas ideas que me apetece compartir.

* La Misericordia de Dios es eterna, sin límite de tiempo. La Misericordia de Dios es inmensa, sin límite de lugar ni espacio. La Misericordia de Dios es universal, no se reduce a un pueblo o raza.

*¡Cuántas veces la Misericordia de Dios nos ha recogido mal heridos, nos ha puesto bálsamo en las heridas, nos las ha vendado…!

* La Misericordia es la plenitud de la virtud de la justicia y sin ésta, no se puede ejercitar la misericordia, y así, después de dar a cada uno lo suyo, lo que por justicia le pertenece, la misericordia nos debe llevar más lejos: saber perdonar con prontitud, tener siempre una palabra de aliento para el que está hundido, dar un consejo oportuno al que está desorientado, tener una actitud de servicio que haga posible la convivencia en la familia, en el lugar de trabajo, en las relaciones sociales…

* La Misericordia es una disposición del corazón que nos lleva a compadecernos de las miserias que encontramos cada día: tener comprensión con los defectos ajenos, mantener una actitud benevolente que nos dispone a pensar bien, a disculpar fácilmente, a respetar las diferencias y peculiaridades de cada persona.

*”Dichosos los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia”. A Dios le urge que sus hijos tengamos esta actitud para con nuestros hermanos. Nos propone esta bienaventuranza como camino para alcanzar la felicidad. Nos enseña que la verdadera felicidad no consiste en tener y poseer, en juzgar y tener razón, en imponer la justicia a nuestro modo, nuestro criterio, sino más bien en dejarnos tomar por Dios, en someternos a su justicia generosa, en aprender de Él la práctica cotidiana de la Misericordia.

sábado, 5 de noviembre de 2016

HOSPITAL DE LOS VENERABLES (SEVILLA)

El Hospital de los Venerables Sacerdotes  (conocido popularmente como el Hospital de los Venerables), propiedad de la Fundación Focus-Abengoa, es un edificio barroco del siglo XVII que sirvió como residencia de sacerdotes, y que actualmente es la sede del Centro Velázquez, consagrado al famoso pintor Diego Velázquez.
Está situado en la plaza de los Venerables de Sevilla, en el centro del barrio de Santa Cruz
Su historia comienza cuando la Hermandad de El Silencio decidió a partir del año 1627 amparar a los sacerdotes ancianos, pobres e impedidos, y para tal fin alquiló una casa donde les daban cobijo, asistencia y los mantenían. Esta tarea continuó hasta que en el año 1673 la misma hermandad fundó otra, cuyo fin sería el de cubrir exclusivamente la tarea que venían desempeñando desde el año 1627, y se decide construir el Hospital.
Fue fundado por el canónigo Justino de Neve en 1675 con la finalidad de ser la residencia de los venerables sacerdotes. De ese mismo año data el inicio de las obras de construcción del edificio, bajo la dirección inicial del arquitecto Juan Domínguez, desde 1687 se hace cargo de las obras el arquitecto Leonardo de Figueroa, dándose por finalizadas en 1697. La iglesia fue construida en 1689 y está consagrada a San Fernando. Con los medios aportados por la hermandad fundadora, la limosna y facilidades de los monarcas, la institución se mantenía, pero llegado el año 1805 la institución llegó a su límite, casi no tenía medios para sustentarse.
En el año 1840 el hospital se convirtió en fábrica de tejidos por lo que los hospedados fueron trasladados a una de las salas del Hospital de la Caridad que habilitaron para ellos. Las quejas de la hermandad fundadora consiguieron que en el año 1848, bajo una Real Orden, le fueran devueltos sus bienes, regresando los venerables sacerdotes de nuevo a su antiguo hogar. La Plaza de los Venerables es llamada así desde el año 1868.
Este edificio de estilo barroco, consta de dos plantas donde se localizan el templo y la residencia en sí, que cesó con tal función en la década de 1970 aproximadamente.
Cuenta con un patio sevillano (que puede parecer también un claustro conventual), con una fuente central escalonada con gradas circulares que están decoradas con azulejos, se encuentra a un nivel más bajo por problemas de abastecimientos de agua. Alrededor del patio hay galerías de arcadas asentadas sobre columnas de mármol toscano con base ática, de modelo vignolesco. La pila central fue diseñada por Bernardo Simón de Pineda y realizada por Francisco Rodríguez, los azulejos de su primera etapa fueron realizados por Melchor Moreno.

La iglesia es de una sola nave cubierta por bóveda de medio cañón con lunetas y arcos fajones. Dentro de ella se pueden ver pinturas murales al fresco realizadas por Valdés Leal. Las del presbiterio representan la invención de la Santa Cruz, las del techo de la sacristía forman un pequeño espacio con perspectiva (trampantojo); a cada lado del presbiterio hay pinturas realizadas por Valdés Leal y su hijo Lucas Valdés.
En el retablo mayor, que data de 1889, se puede admirar la Apoteosis de San Fernando, también obra de Lucas Valdés. A cada lado están representados San Clemente y San Isidoro, realizados por Virgilio Mattoni. Las figuras en relieve de San Juan Bautista y San Juan Evangelista se atribuyen a Martínez Montañés y datan de la primera mitad del siglo XVII. También es de destacar el lienzo central del retablo de San Jerónimo de mediados del siglo XVII.

También son notables las piezas de orfebrería que se conservan en el edificio, así como unos cristos de marfil del siglo XVIII.