miércoles, 29 de abril de 2015

PASEO POR CÓRDOBA: EN TORNO A LOS ALCÁZARES

Recordatorio del Paseo que hicimos el pasado día 14 de febrero, con el que pretendíamos rememorar algunas cosas conocidas y anécdotas que tal vez estuvieran olvidadas, andar un poquito y "Estrechar Lazos" con la convivencia.

Empezamos por la rampa que desde Dtor. Fleming da acceso al Alcázar Viejo (Barrio de S. Basilio), la cita más antigua sobre él, es de 1.317, cuando aun no existía el de los Reyes Cristianos. Situado en el extremo suroccidental de la Villa y encerrado entre recintos amurallados, el castillo de la Judería y murallas levantadas a finales del s. XIV para...


Por Pedro Luis González González

lunes, 27 de abril de 2015

DÍA GÉNESIS - 25 DE ABRIL

Visita al Zoo


Aunque la mañana amanecía con mal presagio en cuanto al tiempo, pudimos disfrutar de una jornada en el zoo “de primera”. Las caritas de nuestros pequeños se iluminaron en cuanto entramos por la puerta y comenzamos a ver a los habitantes del zoo. Elefante, jaguar, animales de la granja, hasta el león no defraudó con sus rugidos de rey de la selva.  Pero sin duda, la actividad con los lémures fue lo que más les divirtió. Conocieron un poco más a estos animales, como viven, prepararon collares con frutas y se las ofrecieron cuando entraron a su hábitat. En resumen, una jornada en la que padres, abuelos, tíos y niños, disfrutaron mucho.
   Gema Pérez Fernández



Conferencia


Por la noche, bajo el título Murallas y Puertas de Córdoba: Ayer y Hoy”, nuestro amigo y socio, José Luis Arjona nos adentró en la Córdoba amurallada desde su fundación por los romanos hasta nuestros días.

José Luis nos hizo recorrer por las murallas enumerando las disitintas puertas que daban acceso a nuestra ciudad y mostrando lo que actualmente quedan de ellas o la ubicación de donde estaban.
Ayudado por la proyección de imágenes consiguió el entendimiento e interés de todos los presentes.

Tras la conferencia se continuó con una cena-convivencia en el mismo salón que nuestra asociación tenía reservado para tal ocasión en la Taberna Maltrapillo.

miércoles, 8 de abril de 2015

MURALLAS Y PUERTAS DE CÓRDOBA IV (ÉPOCA BAJOMEDIEVAL, PUERTAS DE LA AXERQUÍA)

En este cuarto apartado, nos referiremos a las puertas de la Axerquía que figuran en el Plano de los Franceses de 1811, exactamente las mismas que existían en tiempos de la conquista de Córdoba por Fernando III año 1236.
La Axerquía nació como recinto amurallado en algún momento entre los siglos XI y XII, probablemente durante las guerras civiles que provocaron la descomposición del Califato. La muralla seguía, de manera aproximada, el recorrido de varias avenidas importantes de la actualidad: Plaza de Colón, Avenida de las Ollerías y Ronda del Marrubial, para después callejear junto al colegio de los Salesianos, Ronda de Andújar y Campo Madre de Dios, hasta llegar a la Ribera, por donde seguía su recorrido hasta conectar con la muralla de la Villa en la Cruz del Rastro.
Constaba de ocho puertas que, siguiendo ese mismo recorrido, eran las del Rincón (en Colón), Colodro, Misericordia (ambas en Ollerías), Plasencia (junto a los Trinitarios), Andújar (junto a la Magdalena), Nueva (frente a Derecho), Baeza (frente a la avenida de la Fuensanta) y Martos (junto al molino del mismo nombre). Ninguna de ellas se conserva en la actualidad.
Partimos de la situada en la Puerta del Rincón siguiendo por la muralla en el sentido de las agujas del reloj.
Plano de los Franceses


Puerta del Rincón:

Situada en la confluencia de los dos lienzos de la muralla septentrional de la ciudad: uno, perteneciente a la Villa venía de la Puerta de Osario, y otro, perteneciente a la Axerquía, iba hacia la torre de la Malmuerta. Era una puerta de la cerca de la Ajerquía que según indica el Plano de Ocaña Jiménez no tenia denominación árabe conocida en la última etapa musulmana, conociéndose en los siglos bajomedievales con el nombre del puerta del Rincón, por estar ubicada en el ángulo de la muralla. Esta puerta, perteneciente a la collación de Santa Marina, estaba constituida por un arco que <no lucía tanto por su situación, como por estar más de la mitad cubierto por un tabique en que habían pintado las armas de Córdoba>.
En época moderna es una de las puertas más utilizadas, según López Ontiveros, por afluir hacia ella los caminos de casi todos los pueblos de la sierra, si bien no lo sería tanto en los primeros años de la Baja Edad Media al estar esta zona ocupada por huertas. Aunque esta puerta no ha llegado hasta nosotros al ser demolida a mediados del siglo XIX para construirla más afuera en lo alto de la cuesta que formaba a su salida, el topónimo ha permanecido en esta zona.


Puerta de Alvar Colodro o del Colodro: 

Situada en el lienzo septentrional de la muralla de la Axerquía existía ya en la última etapa musulmana, aunque su nombre, según Ocaña Jiménez, no era conocido. Ubicada cerca de la actual plaza de la Lagunilla, su topónimo fue debido a su conquistador, Alvar Colodro, uno de los dos almogávares que en la noche del 23 de enero de 1236, escalaron en primer lugar la torre situada en esta puerta. Conocida desde el siglo XIII con este nombre, posteriormente, en el siglo XIV, nos aparece ya como puerta del Colodro, simplemente. Cerca de ella se encontraban las Ollerias y un molino de aceite.
Esta puerta, perteneciente a la collación de Santa Marina ha tenido algunas reedificaciones, porque ha sido abierta y cercada siempre que se ha padecido alguna epidemia y últimamente se compuso y quedó abierta en 1873. Aunque está recogida en el Plano de los Franceses, no se ha conservado hasta nosotros, si bien su topónimo si ha permanecido en el lugar donde estuvo situada.


Puerta de Alquerque o Excusada:

Situada en el lienzo septentrional de la muralla de la Axerquía existía también en la última etapa musulmana, aunque su nombre según Ocaña Jiménez, no era conocido para esta época. Sin embargo, creemos que el primitivo topónimo con que se la conoce en el siglo XIII, puerta de Alquerque, sería el mismo de antes de la conquista. Dicho nombre hace alusión a la ubicación de la puerta, perteneciente a la collación de Santa Marina, en la confluencia de dos lienzos de muralla que formaban un amplio rincón, quedando de esta forma oculta, de ahí el topónimo posterior de Excusada, que es la significación del que tenía en el momento de la conquista. Entre la puerta del Colodro y la de Alquerque, que se encontraba cerrada a finales del XIII, se extendía extramuros la ollería y la tinajería, encontrándose cerca de la segunda la huerta de Santa María.
Según Ramírez de Arellano, al arder las puertas mucho después de la conquista, fue tapiada, conociéndose entonces como puerta Quemada, abriéndose otra vez en el siglo XVI con la misma construcción antigua, hasta que en el XVIII, una vez construido el hospital del Santo Cristo de la Misericordia, se destruyó y fue edificada otra nueva, que recibió el nombre de Misericordia, topónimo con el que se ha conocido este lugar hasta hoy.


Puerta de Plasencia:

Situada en el lienzo oriental de la muralla de la Axerquía, existía desde la última etapa musulmana con el nombre, según Ocaña Jiménez, de al-Farach. Aparece ya en el siglo XIV con el topónimo de Plasencia, debida, según  Ramirez de Arellano, a que por ella entraron las milicias concejiles de esta ciudad cuando la conquista de Córdoba. Sobre esta puerta, perteneciente a la collación de San Lorenzo, existía una torre para su defensa. Tuvo, según nos indica el autor antes citado, una gran importancia durante toda la Baja Edad Media al ser el lugar por donde hicieron su entrada en Córdoba los distintos monarcas que a lo largo de dichos siglos vinieron a nuestra ciudad. Posteriormente, ya en el siglo XVI, dejó de tener esta importancia al abrirse en este lienzo oriental de la muralla otra puerta, denominada Nueva o de Alcolea, que pasaría a desempeñar su función. El topónimo de Plasencia fue sustituido en los siglos modernos por el de los Padres de Gracia, por su proximidad al convento de este nombre, apareciendo así en el Plano de los Franceses. Sin embargo, esta zona es conocida actualmente con su primitivo nombre, si bien la puerta no se ha conservado.


Puerta de Andujar: 

Situada en el lienzo oriental de la muralla, no poseía nombre conocido, según Ocaña Jiménez, en el momento de la conquista de Córdoba. El origen de su topónimo, que nos aparece en el siglo XIV, habría que buscarlo en uno de estos dos hechos: era el inicio del camino a dicha ciudad o porque frente a ella acampó la milicia del concejo de Andujar cuando la conquista de nuestra ciudad. La puerta, perteneciente a la collación de Santa María Magdalena, estuvo muy descuidad desde el momento de la conquista, estando constituida por dos torres iguales unidas por un arco encontrándose junto a ella la torre de los Donceles, una de las fortalezas que defendían la ciudad y sólo podía cederle la primacía a la que llamamos de la Calahorra. Primitivamente dicha torre estaba constituida por dos torres de la que se formó una sola unidas por el lado N por un doble lienzo de muralla en cuyo centro estaba practicada la puerta, formada por dos arcos apuntados, mayores que el medio circulo, separados entre sí por un corto trecho, el cual estaba cerrado por una bóveda.
En el siglo XVI, al hundirse una de las torres de esta fortaleza, se traslado la puerta de Andujar frente a la calle Muñices, dándole una forma gótica, siendo recogida por el Plano de los Franceses en dicho lugar. Fue cerrada según Ramírez de Arellano en la primera mitad del siglo XIX y posteriormente, dentro del mismo siglo, fue demolida, si bien se conservó todavía la torre. A nuestros días, sin embargo no ha llegado nada, solamente se ha conservado el nombre de Ronda de Andujar, para la calle creada en el lugar por donde iba el trazado de la muralla.


Puerta Nueva:

Puerta Nueva
Aunque dicha puerta no la hemos mencionado en la descripción de la línea oriental de la muralla que cercaba a la Córdoba Bajo Medieval, ya que su creación fue en el siglo XVI, queremos dejar constancia de su existencia. Conocida modernamente con el nombre de Alcolea, fue escenario de la entrada de regios personajes, llegando a tener, según Ramírez de Arellano, la misma importancia que en los siglos bajo-medievales, tuvo la puerta de Plasencia. Al principio se abrió sólo un paso para los vecinos del barrio, convirtiéndose posteriormente en puerta, parte de la cual, construida en la proximidades de la actual iglesia del Carmen, se hundió después de realizada la carretera general Madrid a Cádiz, y el resto desapareció para mediados del siglo XIX, si bien esta zona ha conservado dicho topónimo.


Puerta de Baeza:

Ubicada en el lienzo oriental de la muralla de la Axerquía, fue conocida en la última etapa musulmana, según Ocaña Jiménez, con el nombre de puerta de Abbas. Perteneciente a la collación de Santiago, nos aparece con este topónimo desde el siglo XIII, debiéndose a uno de los dos motivos ya reseñados en la puerta de Andujar: por ser el lugar donde acamparon las milicias del concejo de Baeza o por iniciarse a partir de esta puerta el camino a dicha ciudad. Estaba constituida por dos líndas torres redondas o tambores, unidas por un precioso arco semicircular coronado todo de graciosas almenas y formado por una argamasa que en nada pudo aprovecharse cuando se cometió el desatino de privar a Córdoba de una de sus más bellas joyas artísticas.
La importancia de esta puerta en los últimos siglos medievales, vendría dada por ser una de las entradas más utilizadas por los que, dirigiéndose hacia el sur, tenían a nuestra ciudad como paso obligado. Desapareció en la segunda mitad del siglo XIX, no conservándose tampoco su topónimo en la actualidad. 


Puerta de Martos:

Situada en el lienzo meridional de la muralla de la Axerquía, existía ya desde época musulmana, si bien su nombre según Ocaña Jiménez no era conocido en el momento de la conquista de Córdoba.
Fue la primera puerta que, una vez ganadas las murallas de la Axerquía, abrieron los cristianos para que entraran por ella Pero Ruiz Tafur con otros de a caballo, recibiendo este topónimo desde el primer momento por ser las milicias del concejo de Martos, quienes entraron por ella.
Esta puerta, perteneciente a la Collación de Santiago, estuvo situada en un rincón de la muralla, teniendo una torre cuadrada – las de las Siete Menas- junto a ella. Cerca se encontraba el molino de su mismo nombre, por lo que sería una puerta de bastante tráfico.
Fue casi destruida por el terremoto del siglo XVIII, teniendo que ser demolida posteriormente, por lo que ya no aparece con su primitivo topónimo en el Plano de los Franceses, si bien lo conservó el molino antes mencionado.

Con ésta última puerta y entrega, se concluye la breve descripción de las Murallas de Córdoba, sus puerta y postigos, quedando abierto el camino para que en torno a ellas, se puedan aportar historias, leyendas, hechos y más amplias descripciones que nos hagan  conocer y valorar en sus justas medidas el patrimonio de nuestra ciudad, disfrutando de ello a través de paseos, lecturas o instruyendo a nuestros hijos y nietos, se lo debemos a nuestros descendientes para que conozcan su ciudad, historias y personajes que han engrandecido el nombre de Córdoba.


Bibliografía: “Recinto amurallado de la Córdoba bajomedieval” de D. José Manuel Escobar Camacho; Puerta Osario Blog.

     José Luis Arjona Lara 

jueves, 2 de abril de 2015

MEDITACIONES BAJO LA TRABAJADERA

Para un costalero la Semana Santa comienza conforme pasa el Rey Baltasar ya que a los pocos días, si no lo ha hecho antes, recibe la comunicación con el día de la igualá y con los días de ensayo.

Ese día es el día de volver a sacar los arreos y preparar el costal, la faja y las zapatillas que con tanto mimo guardo después de la ultima estación de penitencia.

El día de la igualá es un día de alegría ya que vuelves a ver a tus hermanos de costal, a muchos de los cuales no has vuelto a ver desde la semana santa pasada y con los que has compartido muchas vivencias debajo de la trabajadera.

Luego vendrán los ensayos para volver a coger sensaciones y lo que es más importante, para recordarle al cuerpo lo que va a pasar el día de salida.

Centrándonos en la semana santa en cuestión un mes antes ya estamos mirando todas las páginas habidas y por haber relacionadas con el tiempo, somos así de masocas que le vamos a hacer. Este año es distinto ya que el Lorenzo ha decidido no perderse ningún detalle de la semana.

Yo en particular el día de antes ya empiezo con el pellizco en el estomago ese mismo día dejaré ya todo preparado, todo bien planchado y doblado.

El mismo día de salida ese pellizco se hace aun mayor si cabe, ya que la cabeza nos dice que es inminente la cosa. Ese día son idas y venidas por el pasillo de casa con la mirada perdida y los sentimientos a flor de piel.

Luego a media mañana me dirijo al cocherón a verle la cara y hablar con él un ratito, después comida y a vestirse que llega la hora de que el capataz nos reparta el trabajo.

Una vez repartido el trabajo empieza el ritual de vestirnos, el costal sin arrugas, bien fajados. Terminado todo el proceso nos dirigimos al cocherón, una vez dentro se palpa la concentración total, todo es silencio, nadie habla, cada uno esta con sus pensamientos y de repente suena el martillo, señal de que tenemos que meternos debajo del paso. El hermano mayor nos dedica unas palabras y rezamos a Nuestros Titulares.

Se vuelve a hacer el silencio más absoluto, si puede ser, en la oscuridad del paso junto a la del cocherón solo se oye la respiración de 35 almas que saben que van a ser los pies del Señor.

De repente claridad, el cocherón se ha abierto suena el martillo del capataz y desaparece el pellizco. Salimos a la calle con los sones del Himno Nacional y nos metemos en la pelea.

Mientras estamos debajo de la trabajadera nadie habla cada uno se dedica a hacer su trabajo y a hablar con el de arriba.

Después de 6 horas en la calle enfilamos la cuesta, ya estamos en casa sólo nos queda un último esfuerzo.

Finalmente en el cocherón todo son abrazos y alegría por un trabajo bien realizado y alguna lagrima se escurre por las mejillas.

Antes de salir del cocherón una ultima mirada al Señor pidiéndole salud para volver a ser sus pies la próxima semana santa.

       Rubén David Ramiro Barrantes