miércoles, 22 de octubre de 2014

LILITH, LA PRIMERA FEMINISTA

Lilith (1892), por John Collier
Durante siglos los pensadores y artistas griegos debatieron sobre las características que había de contener la auténtica belleza. La polémica se ceñía sobre todo a dos tipos de belleza: una, la de la armonía y la proporción, encarnada por el dios Apolo; otra, la de la fascinación por el caos y la caprichosa infracción de toda regla, encarnada por el dios Dionisos. En el siglo IV antes de Cristo alzaron en el santuario de Delfos un templo cuya fachada occidental está dedicada al dios Apolo y la oriental al dios Dionisos. Finalmente los griegos fueron capaces de captar que un mismo concepto puede estar definido por cualidades antitéticas que forman parte de su esencia.
¿Qué tiene esto que ver con el título que le he dado a este trabajo? Pues si queréis saberlo tendréis que seguir leyendo hasta el final y aplicar un poco de perspicacia, porque el estilo literario al uso no aconseja ser demasiado explícito.

Cambiamos de tercio. Banderillas.
Si leemos el Génesis con atención, en concreto el relato de la Creación, veremos que en realidad se suceden dos relatos de la creación distintos. Y en cada uno de estos relatos la obra termina con la creación del hombre y la mujer.
En concreto, en Génesis 1, 26-27, “Dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó”.
Y más adelante, a partir de Génesis 2, 5, se inicia un nuevo relato,  que explica con más detalle la creación del hombre: “Entonces el Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz aliento de vida…” Más adelante, “El Señor Dios se dijo: “No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle a alguien como él, que le ayude… Entonces el Señor Dios hizo caer un letargo sobre Adán, que se durmió; le sacó una costilla, y le cerró el sitio con carne. Y el Señor Dios formó, de la costilla que había sacado de Adán, una mujer, y se la presentó a Adán. Adan dijo: Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne.”
No soy quién para opinar sobre la interpretación teológica de este doble relato. Pero sí parece indiscutible su origen. Como sabemos, parte de los relatos del Génesis, como la creación o el diluvio forman parte de la mitología mesopotámica, que los judíos aprendieron y adaptaron durante su cautiverio en Babilonia. La mitología mesopotámica, como las demás mitologías, no era más que una multitud de relatos sobre el origen y vida de los dioses, los hombres y del cosmos. Relatos durante miles de años transmitidos oralmente, que fueron evolucionando a medida que se iban superponiendo civilizaciones. Ese es el motivo, entre otros, de que fueran poco o nada sistemáticos y muchas veces contradictorios. Tal falta de sistemática contaminó de algún modo al relato del Génesis, cuyo autor quiso introducir dos leyendas distintas de la creación ambas procedentes de aquella mitología.
Por otra parte, como sabemos, las religiones tienen una doble vida. Una cosa es el cuerpo de relatos o dogmas que tratan de dar contestación a los grandes interrogantes de la existencia, junto con el grupo de normas que la divinidad impone a los mortales, y otra cosa es cómo se vive el día a día de las creencias y supersticiones populares. Y resulta que los judíos, además de importar los milenarios relatos sumerios que dieron lugar a parte del Génesis, importaron de Babilonia algunas supersticiones populares que lógicamente no fueron introducidas por los escribas cultos en las escrituras, pero sí calaron entre el pueblo judío dando lugar a una mitología subyacente. Una de estas creencias era la de la existencia de unos seres alados, unos buenos y otros malos, por definirlos de alguna manera, ángeles y demonios que eran seres inferiores a los dioses, pero que estaban tan cerca de los hombres que condicionaban su vida de un modo más directo.
Uno de estos pequeños demonios, era de género femenino y se llamaba Lilith. Las asociaciones de ideas y el paso del tiempo quisieron que la mitología judía identificase a esta pequeña demonia de origen mesopotámico con la mujer sin nombre que fue creada en el primer relato bíblico de la creación.
Según esta creencia, que persistió entre las comunidades judías medievales, la primera pareja humana que Dios creó sería la formada por Adán y Lilith. Ocurre que Adán, aunque era un hombre fiel a su esposa (parece evidente que no se juntaba con otras mujeres, ni siquiera se iba al bar con los amigos), sin embargo tenía que ser un tío machista de cuidado. Seguramente se iba al monte a cazar, dejando a su mujer todo el día en la cocina y al cuidado de los niños, y al volver exigía que como buena y dulce esposa le trajese las zapatillas de estar en casa, le tuviese preparada la sopa, después quitase la mesa, recogiese la cocina, acostase a los niños, …
Lilith no estuvo dispuesta a soportar este tipo de vida por mucho tiempo, de modo que abandonó a Adán y se marchó al Mar Rojo, a una zona de discotecas donde se dedica a aparearse con los demonios de la región. Por la noche se introduce en el hogar de las familias y se nutre de la lujuria de los hombres que sus esposas no son capaces de satisfacer, y ocasiona pesadillas a los niños de corta edad.
¿Qué pasó con Adán? Pues ya lo sabéis. Fue a chivarse a Yavéh, que le dio a Eva, una nueva esposa, que ésta sí, le tenía la casa como los chorros del oro, era tierna y paciente con la prole y sobre todo hacía unos guisos de lentejas cuya receta perduró durante siglos, hasta el punto de que tiempo después hizo perder la cabeza a un tal Esaú. Eso sí, Eva tenía un problema. Se levantaba por la mañana, se ponía la bata y los guantes de goma y se ponía a fregar, antes de que se levantasen los niños y le pisasen el suelo mojado. Cuando Adán volvía a casa del trabajo, se encontraba una mujer cariñosa y ordenada pero que olía a lejía  y Vim y que seguía con la bata y los guantes de goma, así que Adán comenzó a echar de menos a Lilith y a aficionarse a ver a las mamachichos de la tele y a la chica de la última página del As.

Último tercio. Faena de muleta.
Algunos días, cuando termino de comer, estando las niñas en el cole, entra Lilith en mi casa. Viste una camisa abierta por cuya apertura contemplo las oscuras profundidades abisales de la tierra; una faldita liviana y etérea que cuando está sentada me vuelve a invitar a contemplar las oscuras profundidades abisales de la tierra. Medias de rejilla. Taconazos de vértigo que elevan a las oscuras profundidades abisales de la tierra hasta la estratosfera.
Me habla del dividendo que este mes repartirá Endesa. Del futuro de las renovables. De la prima de riesgo. De cómo están afrontando en su empresa el incremento de la morosidad a través de la desamortización del capital inmobiliario.
Me la llevo al catre.
Por el pasillo, piiiiiiiiiiiiiii, y al llegar a la alcoba me empuja contra la cómoda y piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii  iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, como una leona y me clava sus uñas, piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.
Al cabo de diez minutos me despierto, la veo a mi lado y no puedo evitar piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii  iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii (Nota del autor: esta última parte es un recurso literario; como todos sabemos, a partir de cierta edad, el siguiente piiiiiiiii, tiene que esperar algo más de diez minutos).
Al día siguiente me despierto y Eva está a mi lado. Me besa con ternura, me acaricia, va al cuarto de las niñas, les despierta con dulzura y les prepara un rico desayuno. Pone la casa en orden y se va a trabajar. Por la tarde asiste a una entrevista con el profe de la pequeña, y de camino para en el Mercadona. A la vuelta compra unas flores para el salón. Ayuda a las niñas con las tareas y llama a su madre y a su suegra para ponerles al día del estado de la familia. Y cuando llego a casa, se compadece de mi cansancio, me sonríe y me pone una cerveza fresquita.
Y es que los relatos del Génesis, si lo pensamos bien, no son contradictorios, sino complementarios. Dos mujeres creó Dios en un solo cuerpo: Eva y Lilith. Aparentemente contradictorias pero complementarias y necesarias.
A ti esposa te dedico esta historia, con mi admiración, para que te sientas orgullosa de lo que eres, y para que me dejes ir al fútbol esta noche. Besos.  


        Manuel Del Rey Alamillo

martes, 21 de octubre de 2014

PRESENTACIÓN OBRA SOCIAL HERMANO BONIFACIO

Mañana miércoles día 22 de octubre a las 18:00 h será la presentación de la Obra Social Hermano Bonifacio en el salón de actos del Hospital San Juan de Dios de Córdoba.

Miguel Ruiz Jiménez, miembro de nuestra Asociación y uno de los pilares de esta nueva Fundación, nos invita a que lo acompañemos en la presentación de esta Obra Social que con mucho esfuerzo y dedicación va a pasar de ser un sueño a convertirse en realidad.

sábado, 18 de octubre de 2014

¿DÓNDE HE ENCONTRADO A DIOS?

Más bien ha sido Dios quien me ha salido al paso. Soy Mª de Setefilla, y este verano he vivido un encuentro con el Señor en Perú. Buscó y buscó, y ha sido Él quien se ha encontrado conmigo al enviarme a la misión en Picota, un pueblecito precioso al norte de Perú en el que he estado durante todo un mes.
Y la gente podrá pensar, ¿tan lejos hay que irse para encontrarse con Dios? Pues bien, es que se trata de un encuentro muy especial, y es Dios quien nos llama para tenerlo, y es por ello que me siento tan privilegiada. Él me ha elegido a mí para vivir esta experiencia de la cual me traigo muchísimos momentos muy profundos que se quedarán siempre en mi corazón, y que me han ayudado a crecer en lo personal y en la fe.
Al partir, el Delegado de Misiones de Córdoba y mi párroco D. Antonio Evans, a quien le estoy eternamente agradecida por quererme tanto y por acompañarme siempre en la fe, nos despidió con unas “premisas” para vivir este viaje: “Por ti, como tú, contigo”. Debíamos ir a la misión por el Señor y en su nombre, debíamos actuar como Él actuó, amando a aquellos hermanos, y debíamos tener siempre presente al Señor en todo lo que hiciéramos, puesto que Él nos acompañaba siempre. Y así fue, estas palabras me ayudaron para ir con más calma y fuerza hacia la misión.
Sin embargo, allí me pareció todo aún más fácil, simplemente había que ser como éramos cada uno, puesto que Dios estaba con nosotros. Confiaba de tal modo en que era Él quien actuaba a través de mí, que me dejé hacer y me dejé llevar por Cristo.
Cuando estás allí, ves a Dios por todos lados. No me esperaba para nada que los peruanos tuvieran a Dios tan presente en sus vidas, y tuvieran una fe tan grande, lo cual me hacía pensar en que incluso era mayor que la mía. Entonces te planteas, ¿Dios me ha enviado aquí para animar en la fe a estas personas, o para que ellos me animen a mí?
En Perú encuentras a Dios hasta en el más mínimo detalle, en esos niños que te abrazan nada más verte, incluso sin conocerte; en todas las personas que te ofrecen una sonrisa aun sin saber quién eres; en esas familias que luchan cada día por su fe; en esos padres que lo dan todo para que sus hijos lo tengan todo y ponen toda su confianza en Dios; en esas historias de superación, esfuerzo y fe que te cuentan tantas personas; en la labor de esas “madrecitas y padrecitos” (suelen llamar así a las religiosas y sacerdotes) que están allí conviviendo con el pueblo peruano y los acompañan en el camino de la fe; en tantas muestras de cariño y afecto que te ofrecen, incluso de parte de personas que no coinciden en las mismas ideas y religión; en esas personas que viven a tantos kilómetros y comienzan a andar incluso en la noche para poder llegar al pueblo más cercano en el que se celebra misa una vez al mes, o incluso al año… Y aún así siempre están alegres y entusiasmados, porque nada puede apagar su fe. El pueblo peruano es muy diferente al nuestro culturalmente, pero sí que somos muy parecidos en la fe, puesto que todos somos hijos de Dios.
D. Antonio Evans también dijo que hacer grupo era muy importante, y allí nos dimos cuenta de la razón que tenía. El grupo que va a la misión contigo se convierte en tu familia por esos días, pues son las personas a las que ves todos los días, con las que hablas todos los días, con las que compartes los desayunos, comidas, cenas y ratos de oración, y con los que vives momentos de mucha emoción, lo cual pienso que fortalece mucho las relaciones. Además, yo al ser una de las “peques” del grupo, me han cuidado como si fuera una de sus hijos, y han estado pendientes de mí todo el tiempo, y eso es de agradecer.
Tras volver de este viaje, solo tengo palabras de agradecimiento. En primer lugar, gracias a Dios por enviarme allí, y gracias a mis padres, que me han apoyado para tener esta increíble experiencia. Gracias también al misionero javeriano Rolando, quien nos ha acompañado durante este último curso a un grupo de jóvenes cordobeses y a mí para abrirnos los ojos a la misión.

También tengo que dar las gracias a los peruanos que he conocido por ser cómo son, por su forma de vivir la vida, por tener esa fe tan grande y por compartirla conmigo. Cada día me acuerdo de ellos, y los tengo siempre presentes. Perú deja una marca tan grande que tengo la impresión que no se borrará en la vida, y que por muchos años que pasen, voy a llevar siempre esa experiencia en mi corazón. Ojalá Dios me permita volver a vivirla pronto, donde Él quiera, pues es quien más me conoce y quien sabe cuál es el mejor lugar.

Sete Linares Martínez
Córdoba
Delegación de Misiones de Córdoba

(Verano Misionero en la Misión diocesana de Córdoba en Picota, Perú)

sábado, 11 de octubre de 2014

Conferencia LA INQUISICIÓN: MITO Y REALIDAD

El próximo 25 de octubre a las 20:30 horas tenemos una cita en el Salón de Actos de la Fundación Miguel Castillejo donde el Rvdo. D. Jesús Daniel Alonso Porras, experto en Historia de la Iglesia, nos impartirá una conferencia sobre la Inquisición.
La entrada a la conferencia es libre.

lunes, 6 de octubre de 2014

OCTAVIO

Se conmemoran este año los 2000 de la muerte de Octavio.
Octavio, Augusto u Octavio Augusto, pues con los tres nombres lo conocemos, tenía como nombre de pila Cayo Octavio Turino, que lo cambió posteriormente por el de Cayo Julio César Octavio al ser sobrino-nieto y heredero de Julio César.
Nació el 24 de septiembre del año 63 a.C. y murió el 19 de agosto del 14 d.C., y gobernó del 27 a.C. al 14 d.C. Estamos pues ante el personaje que gobernaba el mayor imperio de la época cuando nació Cristo.
“En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo… José… se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue…” (Lucas 2-1-7)

Para un mayor detalle, éstos son sus títulos con sus fechas:
42 a.C., consagración de César
27 a.C., recibe el título de Augusto
23 a.C., recibe la Tribunicia Potestad, Imperator por 8ª vez y Cónsul por 11ª
2 a.C., recibe el título de Pater Patriae

Fue el fundador de la primera familia de emperadores de Roma, la Claudia, y su nombre y busto lo encontramos en numerosas monedas de cobre acuñadas en Hispania.

Las monedas de Octavio de tipo imperial son muy abundantes, pero aquí no nos vamos a referir a ellas. Nos vamos a centrar en algunas de tipo provincial que, aunque son más escasas, en España las vemos con facilidad.

 


Octavio. As de IVLIA TRADUCTA
Peso: 9,2 gr
Anverso: PERM CAES AVG (PERMISSV CAESARIS AVGVSTI)
Cabeza de Octavio a izquierda
Reverso: IVLIA TRAD (Julia Traducta) dentro de corona de encina.

No está bien determinada la ubicación de la ciudad de JVLIA TRADUCTA; Hay datos que la sitúan entre Carteia (El Rocadillo, San Roque) y Cetraria (Getares, Algeciras); en todo caso  estamos en una ciudad gaditana costera: Algeciras, Tarifa o Bolonia.
Acuñada hacia el año 13 a,C.














Octavio. Semis de COLONIA PATRICIA (Córdoba)
Peso: 4,55 gr
Anverso: PERM CAES AVG
Reverso "COLONIA PATRICIA" en círculo
En el reverso el aspergilo y el símpulo, elementos de culto.
  



Octavio. As de Colonia Patricia (Córdoba)
Peso: 10,6 gr.
Anverso: PERM CAES AVG
Busto de Octavio a izquierda
Reverso: COLONIA PATRICIA dentro de corona de encina.

Estas monedas de la Colonia Patricia son  inmediatamente posteriores al año 13 a.C., coetáneas de la de Ivlia Traducta
Llama la atención en este caso que las leyendas están completas












Octavio. As de Emérita Augusta (Mérida)
Peso: 8,05 gr.
Anverso: CAESAR AVG TRIB POTEST
Cabeza de Octavio a derecha
Reverso: P CARiSIVS / LEG / AVGVSTI
Publio Carisio, legado de Augusto

Los años en que se acuñó estarían entre el 21-25 a.C., es decir, cuando Octavio recibe la Tribunicia Potestad

Las tres primeras monedas pertenecen a la provincia de la Bética, la cuarta a Lusitania.

Estas monedas tienen la particularidad de presentar casi por primera vez el busto del personaje real, Octavio, al que hacen mención, pues hasta ahora los grabados habían sido de tipo mitológico. Y son “fotos” de 2000 años.

      Juan Manuel López Márquez

miércoles, 1 de octubre de 2014

RENACE LA ALEGRÍA

Con el lema del DOMUND 2014  «RENACE LA ALEGRÍA»  el papa Francisco nos anima a retomar con coraje la misión evangelizadora: “Os invito a sumergiros en la alegría del Evangelio y a alimentar un amor capaz de iluminar vuestra vocación y vuestra misión”.

Pues esperamos que durante este Octubre Misionero Renazca con fuerza en nuestra Asociación Socio-Cultural Génesis la Alegría y la Esperanza por la misión con nuestra oración y nuestra entrega personal y económica.

Junta Directiva



lunes, 15 de septiembre de 2014

MURALLAS Y PUERTAS DE CÓRDOBA. (ÉPOCA ROMANA)

El objetivo de este trabajo es presentar de forma somera y por entregas, las murallas de Córdoba  sus puertas hechos históricos y leyendas.

En primer lugar, vamos a conocer y describir las murallas romanas, sus puertas, ampliación y amurallamiento, desde la fundación de la Ciudad de Córdoba por el cónsul romano Marco Claudio Marcelo, en el año 152 A.C.

Para la cultura romana, la muralla definía conceptualmente a la ciudad. Su construcción alrededor de cada nueva fundación colonial en los territorios conquistados no respondía exclusivamente a necesidades defensivas. La muralla, no era otra cosa que la materialización de una línea mágica establecida según viejos rituales, que separaban tajantemente la “urbs” (núcleo urbano) del “agger” (territorio). Dentro del “pomerium”, los vivos (fuera los difuntos, las necrópolis) se desarrollaban las actividades políticas, administrativas, judiciales y comerciales o de mercado.; fuera las actividades productivas, fundamentalmente agrarias. El trazado de la cinta muraria condicionaba la estructura urbanística interna, marcada por la situación de las puertas y la orientación de los dos ejes viarios principales; el “decumano” y el “cardo máximos”, en cuya intersección se disponía el foro y a partir de los cuales, también se establecía la retícula callejera ortogonal.

La muralla fundacional, construida a mediados del siglo II A.C. presenta un perímetro de forma poligonal y aproximadamente de 2.650 m. adaptado a la topografía más favorable para la defensa, al aprovechar los escarpes naturales de los flancos oriental y meridional, así como, el curso del arroyo del Moro a Poniente.  

El perímetro de la muralla fundacional, discurría por poniente, desde cerca de la Puerta de Almodóvar, hasta la esquina de Ronda de los Tejares. Por el Norte, desde la esquina de Ronda de los Tejares, siguiendo la avenida y Plaza de Colón, hasta la calle Alfaros. Por el Este, desde la Calle Alfaros hasta la altura aproximada a la cuesta Luján y por el Sur, desde éste lugar pasando por los Altos de Santa Ana, Blanco Belmonte, para enlazar con el paramento Oeste.

En la muralla fundacional se abrieron cuatro puertas orientadas de acuerdo con los puntos cardinales, de las que aún no hay evidencia arqueológica, no obstante, dos de ellas se corresponden con las actuales “Puerta Osario” (al norte) y C/. Blanco Belmonte (al Sur), entre las que discurre “el cardo máximus”. Las otras dos se corresponden con la “Puerta Gallegos” (al oeste) y la “puerta de Roma” (al este) situada aproximadamente en la zona de la plaza del Salvador (Compañía).

PALACIO IMPERIAL DE
 MAXIMINIANO HERCÚLEO

Los muros paralelos de la Muralla
 de Corduba
Físicamente, la muralla consta de un paramento realizado con grandes sillares almohadillados conformando un aparejo de “opus quadratum” que se distribuye en hiladas alternas a soga y tizón. El ancho de la cimentación alcanza los dos metros, mientras que en alzado se reduce  a 1,10 o 1,20. Al interior y distanciado unos 6 / 7 metros, se dispuso de un segundo muro paralelo y perimetral, más estrecho y bajo, para contener un terraplén o “agger”. El espacio entre ambos paramentos se colmató con un relleno de arcillas compactadas con cantos de río, en la que se alternan capas de picadura de sillar con otros paquetes arcillosos, lo que nos indica que los sillares se labraron a pie de obra.

Su militancia en el bando de Pompeyo, la llevó a la casi destrucción una vez las tropas de Cesar vencieran en la guerra civil romana- guerra de Munda—Aún así mantuvo sus privilegio, su importancia militar en la zona recomendaban que se asentase como una gran ciudad. La disminución demográfica, como consecuencia de la guerra, fue suficiente para eliminar a los opositores de Cesar.

Con las reformas administrativas de Augusto, “Corduba”, se convirtió en la capital de la provincia Bética- “Colonia Patricia  Augustea”-. Este hecho llevó a que la ciudad creciese y se creasen todos los servicios de una gran urbe, lo que provocó una gran ampliación urbana. Se extendieron las murallas, como se observa en el plano, hasta el Guadalquivir por el sur y los lienzos este y oeste avanzaron hasta el río. La Vía Augusta que pasaba por la ciudad, pasó a ser  ”Decumanus Máximo” y se construyó un gran puente sobre el Guadalquivir para el acceso a la ciudad, originalmente con 17 arcos, en la actualidad nos quedan 16, de los cuales solo el 14 y 15 mantienen su forma y fábrica original, los demás fueron modificados en varias ocasiones.

Muy poco se conoce respecto a las torres. La única trabada a la muralla fundacional se encuentra en el lienzo Norte (Plaza de Colón 8) y es de planta semicircular de 7 metros de diámetro. Otra torre, esta vez cuadrada y localizada en esta ocasión en Ronda de los Tejares 13, se viene fechando entre el 50 y 45 A.C., momento en el que las tropas de César asedian y conquistan la ciudad. 

Sobre la retícula urbanística se determinaron foros con barrios- vicus- asociados, concretamente en Corduba podemos distinguir los vicus Augustus, Forensis, Hispanus, Patricia y Canteris. También se crearon zonas residenciales fuera del recinto amurallado, bien para la alta sociedad como el pagus Augustus o para el pueblo llano como la Secunda Romana.

Socialmente, la ciudad también experimentó un gran auge, se crearon escuelas, centros de adoración, un nuevo foro… todo ello influyó para que grandes políticos y filósofos de Roma fuesen originarios de Corduba.


Glosario:
Agger: Término romano que significa, Terraplén rampa o parapeto
Cardo Máximo: Denota una calle con orientación norte-sur en un campamento militar o colonia
Decumano:  Indica una calle con  orientación este-oeste tanto en una ciudad romana
Oppidum:  Un oppidum (en plural oppida) es un término genérico en latín que designa un lugar elevado, una colina o meseta, cuyas defensas naturales se han visto reforzadas por la intervención del hombre.
Opus quadratum: Es un sistema constructivo de la Antigua Roma, en donde sillares de piedra de la misma altura se establecían en hiladas paralelas regulares, a menudo sin el uso de mortero
Pomerium: La presencia de este recinto sagrado, la distingue del oppidum, es decir, la simple ciudad fortificada, desprovista de las prerrogativas religiosas y políticas de la urbe. El recinto, originado a partir de la fundación del centro, acompañada por ceremonias religiosas mediante las que se trazaba un surco sagrado (pomerium), en torno al cual, se erigían las murallas
Urbs:  Designa propiamente a la ciudad latina por antonomasia


    José Luis Arjona Lara

jueves, 11 de septiembre de 2014

LA CIUDAD DE LOS RECUERDOS

Con este nombre se da a conocer la primera ruta por el Cementerio de Nuestra Señora de la Salud de nuestra capital. Dicha ruta comprende aproximadamente 150 años de historia del Cementerio y de Córdoba.

Es un recorrido a lo largo de los siglos XIX y XX, a través de la memoria del cementerio de sus obras de arte, de su arquitectura y de sus personajes ilustres en todos los ámbitos sociales. Un recorrido, de aproximadamente
55 minutos, a través de “La Ciudad de los Recuerdos”.

Dicha Ruta esta encuadrada dentro de la “Ruta Europea de Cementerios”, propuesta por la Asociación de Cementerios Significativos de Europa.

Pero antes de pasar a hablar de “La Ciudad de los Recuerdos”, me gustaría hacer un poco de historia.

Cementerio de la Salud:
Su construcción se planteó por primera vez en 1804, con motivo de una epidemia de fiebre amarilla; sin embargo, la carencia de medios económicos y la regresión de la epidemia hicieron desistir a las autoridades de seguir con el intento. La construcción del cementerio fue en cumplimento del Decreto dictado en Madrid por José I Bonaparte de fecha 4 de Marzo de 1809. Dichas obras comenzaron el 29 de Octubre de 1810 y finalizaron el 8 de Junio de 1811, importando los gastos 51.233 reales con 27 maravedises.
Tras pasar por diversas vicisitudes, provocadas por los vaivenes políticos acaecidos durante el reinado de Fernando VII, se consolidará como uno de los cementerios estables y permanentes de la ciudad a partir de 1833 y será, por tanto, a partir de este año cuando se iniciaron los entierros en el camposanto y se abandonaron las inhumaciones dentro de los recintos de las iglesias.
La decisión tomada por las autoridades francesas, durante la ocupación napoleónica del territorio español, sería la que hiciera realidad el cementerio de Nuestra Señora de la Salud que, desde su construcción en 1811, fue ampliándose hasta adoptar su forma final en 1833.
La configuración definitiva de este cementerio tuvo lugar en 1846 con la incorporación de la Ermita de Nuestra Señora de la Salud.
Una vez terminada esta reseña histórica, os hablaré un poco de la ruta La Ciudad del Recuerdo y de otras cosas del Cementerio de la Salud.

La Ruta esta compuesta por 27 enterramientos, donde se encuentran personajes tan ilustres de nuestra historia como:

Juan Antonio Fábreges i Boixar (Barón de Fuente de Quinto)
Los 4 califas del toreo cordobés, a saber, Lagartijo, Guerrita, Machaquito y Manolete
José Cruz Conde
Luis Ramírez de las Casas Deza.
Familia Carbonell

También se visita una muestra de panteones que o bien por su arquitectura o bien por el constructor merecen especial mención como son:

Panteón Familia Barbudo
Panteón de María Victoria de Rascón y Anduaga.
Panteón del Marqués de Cabriñana.
Familia Junguito (Panteón realizado por Mateo Inurria).

En definitiva un largo etcétera de personalidades vinculadas a la historia de nuestra ciudad.

Fuera de la ruta hay enterradas más personalidades de la historia cordobesas, como la familia Alfaros, D. Miguel Salcedo Hierro,

Como curiosidades para aquella persona que se adentre en los muros cabe mencionar que el Cementerio de la Salud dispone de una zona acotada como cementerio musulmán, donde a día de hoy se siguen realizando inhumaciones según sus ritos.

Para aquella persona que este interesada en realizar el recorrido os dejo un enlace donde os podéis descargar el libro que se edito para poder seguir la ruta y conocer mas de la historia de cada enterramiento. 
http://www.cecosam.com/banner/libro-cecosam-ruta-web.pdf?codigo=52

        Rubén David Ramiro

lunes, 8 de septiembre de 2014

DOMINATOR HERCULES FUNDATOR

Resulta un lugar comúnmente frecuentado en numerosas conversaciones la comparación entre una obra literaria y su versión cinematográfica. Como todos somos muy cultos y hemos leído el libro nos apresuramos a dejar claro que preferimos el libro, que por supuesto contiene escenas y reflexiones que no quedan acertadamente recogidas por el filme. A mi modo de ver resultan ociosas tales comparaciones, tratándose de artes distintas, cada una con sus activos y limitaciones. Ahora bien, cosa distinta es que la obra sea fiel o no a su original, en lo cual desde luego las versiones cinematográficas jolibudienses dejan mucho que desear, si bien, en muchas ocasiones, todo hay que decirlo, el resultado es a mejor.

Digo todo esto porque este pasado fin de semana se ha estrenado en los cines la película Hércules, y van a ser ineludibles en los foros eruditos los comentarios sobre la fidelidad o no de su argumento con el mito griego. Particularmente no espero de la película que contenga la belleza y riqueza antropológica del mito. Sin embargo, se trata de un personaje que da mucho juego a la hora de presentar escenas de lucha espectaculares, que provocarán que los primitos, a la salida del cine pretendan emularlas y se escalabren unos a otros.

Pero sí me da pie a escribir sobre una vinculación de origen poco conocido, que es la de Hércules con nuestra región, Andalucía. No me extrañaría que más de uno ignore hasta la fecha que el personaje que aparece en nuestro escudo es Hércules, ataviado con una piel de león, rodeado de dos leones, bajo dos columnas que sujetan un arco de medio punto,  con la leyenda Dominator Hércules Fundator. Voy a tratar de explicar el motivo de dicha presencia.

Hércules, Heracles en el original griego, fue el más conocido héroe mitológico de la antigüedad. Se trató de un personaje que estaba destinado a hacer grandes obras desde el mismo momento de su concepción o incluso antes. Zeus, el dios supremo del Olimpo, tuvo conocimiento de que los Gigantes, seres que habían dominado la Tierra antes que los dioses, tenían intención de recuperar dicho dominio, y para evitarlo, tendría que engendrar a un mortal, bien que con cualidades extraordinarias, que le hiciese la faena.


No tardó en encontrar a la mujer que engendraría al héroe, porque Zeus era ya bastante conocido por sus aventuras amorosas y ya le había echado el ojo a la bella Alcmena, que estaba prometida a Anfitrión. Y como dios que era, tenía recursos más que suficientes para acceder al vientre de la hermosa mujer. Alcmena había prometido a Anfitrión que podría casarse con él en cuanto vengase la muerte de sus hermanos, que habían sido asesinados por un grupo de ladrones de ganado. Estando Anfitrión en ello, se presentó Zeus una noche en casa de Alcmena, si bien encarnado en la figura de Anfitrión. Informó a Alcmena de que había encontrado y matado a los asesinos de sus hermanos, y acto seguido ella se le entregó en una noche de amor que duró lo que duran dos noches y un día. No es que les diese esa impresión subjetiva, es que Zeus, muy pillo él, para prolongar el episodio había ordenado al Sol que no saliese al día siguiente, con lo que la noche duró treinta y seis horas, tiempo suficiente para satisfacer todas sus fantasías sexuales con Alcmena.

Zeus se largó con un cigarrillo en la boca, derecho al Olimpo, su casa, para darse una ducha y tumbarse en el sofá a ver las carreras de cuadrigas, que las echaban en el Plus. Ya tendría tiempo al día siguiente de contárselo todo con pelos y señales a sus amigotes Apolo y Hermes. Más o menos lo que hacemos todos los hombres en estas ocasiones. Y lo mejor es que como se había presentado con la figura de Anfitrión, podía estar tranquilo de que Alcmena no le iba a llamar para tomar café y hablarlo.

Os preguntaréis qué pasó cuando llegó Anfitrión, el verdadero Anfitrión, a casa de Alcmena y le contó la misma historia de que había matado a los asesinos de sus hermanos. Pues se ve que Alcmena debía haber ansiado el momento durante mucho tiempo, porque si bien algo extrañada, finalmente le dijo: “Anda bicho, desde luego, es que no tienes hartura, venga, vamos otra vez al catre campeón”. No obstante, a Anfitrión le pareció extraña la actitud de su novia, así que después de todo aquello se fue a ver a un oráculo que le informó de toda la verdad, y desde entonces no volvió a yacer con ella.

Cuando Hera, la esposa de Zeus, se enteró de lo sucedido se pilló un cabreo de narices. Lo peor es que su marido era reincidente, y ella estaba harta de aguantar las burlas de las otras diosas. Para intentar calmarla, Zeus, el muy cachondo, lo dijo que el niño venía al mundo con una misión especial, y que además le iba a poner un nombre que le iba a gustar: Heracles, que significa “en honor de Hera”. A la diosa, como es lógico, no le satisfizo la explicación. Encima cachondeíto, poniéndole mi nombre al niño. Este se va a enterar. Lo que menos le agradaba es que para esa misión especial se hubiese buscado no a una mujer virtuosa, sino a la más maciza. Lo malo de las venganzas de Hera es que como no podía hacer nada contra su esposo, porque era el rey de los dioses, la tomaba con sus amantes y sus vástagos ilegítimos haciéndoles la vida imposible.

Alcmena dio a luz a unos gemelos, Heracles e Ificles. Sólo uno de ellos, Heracles, era hijo de Zeus, y el otro lo era de Anfitrión. Que cómo supieron quién era cada uno? Pues resulta que Hera, decidida  a acabar con el pequeño, mandó dos serpientes a su cunita. Cuando Anfitrión y Alcmena fueron a la habitación de los niños se encontraron a uno de ellos agarrando a dos ofidios exangües uno con cada mano. Desde entonces no tuvieron duda alguna de quién de los dos era Heracles.

Por supuesto que Heracles cumplió con la misión para la que había nacido, la de acabar con los Gigantes que amenazaban el dominio de los dioses sobre la Tierra. Gracias a él existe la mitología tal y como la conocemos, además de muchas otras cosas, ya que de lo contrario ahora estaríamos gobernados por una especie de dinosaurios y posiblemente no tendríamos fútbol ni feria de Sevilla.

Pero además de lo anterior, Heracles fue conocido por muchas otras aventuras y vicisitudes que sufrió a lo largo de su vida, siendo la más conocida de todas la de sus Doce Trabajos.

Resulta que Heracles, de origen le viene al galgo, tampoco hacía ascos a las mozas de buen ver. En uno de sus viajes, pasando por la ciudad de Tebas, liberó a sus habitantes de los recaudadores de impuestos que les tenían agobiados, cortándoles sus narices y orejas. Veis que Heracles era un liberal muy de derechas. El rey de Tebas, que también estaba obligado a pagar los impuestos, cuando se vio liberado de tan pesada carga, en gratitud hacia Heracles le ofreció a su hermosa hija, Megara (que en la película es Irina Shayk; me pregunto si la ofrecería también Cristiano Ronaldo a quien le liberase de pagar impuestos).


Heracles se casó con ella y sentó la cabeza, fueron muy felices y tuvieron tres hijos. Pero he aquí que la celosa Hera, que no había olvidado la afrenta, se enteró de su paradero y mandó sobre él una especie de locura, que le hizo confundir a su esposa y a sus hijos con una leona y unas hienas que amenazaban a su estirpe, por lo que sin miramientos los mató. Cuando se dio cuenta de lo que había hecho se sintió culpable y fue a ver al oráculo de Delfos (que era una especie de confesionario), y éste le dijo que para expiar su culpa tendría que ir a ver al rey más cobarde y tonto del mundo, un tal Euristeo, y humillarse poniéndose a su servicio.

Y fue Euristeo quien le impuso sus doce trabajos, que en un principio eran diez, pero dos de ellos le fueron suspendidos injustamente por haberlos acometido vulnerando las reglas.

En el primero de los trabajos, Heracles fue enviado a acabar con el león de Nemea. Cuando lo mató, le siguió dando golpes con un garrote hasta que su piel quedó curtida y se la echó por encima. De ahí que en nuestro escudo aparezca ataviado de esa guisa.

Quizás el trabajo más conocido sea el de la limpieza de los establos del rey Augías. Euristeo se dio cuenta de que Heracles era invencible en cuanto a fuerza y valentía, que no había criatura viviente que pudiera con él. Así que después de pensarlo durante varios días tuvo una idea. Hay una sensación que va más allá del miedo, que puede dar lugar al pánico, que es el asco. Pensad en la fobia que causan a algunas personas los reptiles, las arañas, las cucarachas o desde luego los cadáveres en descomposición. Pues resulta que Euristeo pensó que Heracles podía ser presa de la misma sensación, que podía ser paralizante, si lo mandaba a limpiar los establos del rey Augías, que eran famosos por no haber sido nunca limpiados, y que debido a la suciedad que habían acumulado desprendían un hedor insoportable a muchos kilómetros a la redonda. En esta ocasión Heracles recurrió a la astucia y consiguió dejarlos relucientes desviando el curso de un río.

En lo que se refiere al título de este escrito nos tendremos que ir al décimo trabajo, aquél en el que Euristeo le ordenó traerle los bueyes de Gerión. Estos bueyes eran unos retintos de espectaculares solomillos de los que vemos pastando plácidamente bajo los enormes molinos de viento al pasar por Tarifa o Vejer. En concreto, el ganado de Gerión estaba en una isla en la zona de Cádiz llamada Eritia, posiblemente la isla de León, en San Fernando. Al pasar por lo que hoy es el estrecho de Gibraltar, camino de San Fernando, se encontró con que en esa época el Atlántico y el Mediterráneo se encontraban separados por una franja de tierra, o lo que es lo mismo Europa y África estaban unidas por dicha franja. A nuestro héroe no le pareció práctico para la navegación y el comercio, y mucho menos para el control de la inmigración ilegal, por lo que de un par de tajos acabó con la franja de tierra, uniendo así los dos mares y amontonando los escombros a ambos lados del estrecho, en lo que se conocen como las Columnas de Hércules, el Peñón de Gibraltar y el Monte Hacho.

Naturalmente, como era de esperar, Heracles mató a Gerión y se quedó con sus vacas y las llevó a Euristeo. Por eso, cuando a vuestro paso por Vejer caigáis en la tentación de engullir un chuletón de retinto, además de invitarme, acordaos de que el bicho que os estáis comiendo es pariente de aquellos que viajaron con Hércules hasta el reino de Euristeo en la Hélade.

No fue esta la única vez que Heracles visitó nuestra tierra, puesto que en el siguiente trabajo se le encomendó traer las manzanas del Jardín de las Hespérides, situado en la Península Ibérica, para lo cual engañó al Titán Atlas, que desde la cordillera del mismo nombre, en el norte de África, había sido condenado a sujetar el firmamento. No estaba mal esta mercancía, puesto que las famosas manzanas de las Hespérides eran el alimento que confería la inmortalidad a los dioses, por lo que Heracles, en un ejercicio de responsabilidad social, una vez las hubo presentado al rey Euristeo, las devolvió a su lugar, ya que hubiese sido temerario que a un tonto, que además de ser tonto, es rey, se le concediese la inmortalidad para desdicha absoluta de sus súbditos.

Cuando Blas Infante se puso a pensar un escudo para Andalucía, copiando el escudo de Cádiz y cogiendo la mitología por los pelos, hizo protagonista del mismo a Hércules, atribuyéndole nada más y nada menos que la fundación de Andalucía y no sé si incluso precursor del flamenco y antepasado de Camarón. Por eso a Hércules, que después de morir resucitó y subió al Olimpo, le salen ronchas cada vez que comprueba lo que han hecho con su Andalucía los politicastros que nos gobiernan.

Y ya no os cuento más sobre Hércules, porque si lo hago os vais a aburrir y vais a perder las ganas de leer algo más sobre este personaje y sus parientes. Ahora, os invito a que vayáis a ver la peli y después de que vuestro niño reciba un mandoble de su primito, a quien se te ha ocurrido llevar al cine y que ha querido imitar al protagonista, me digáis si la peli os gustó más que mi historia.

            Manuel Del Rey Alamillo

lunes, 1 de septiembre de 2014

NOMBRES PROPIOS DE LA CÓRDOBA ROMANA

Desde el Ayuntamiento, teniendo a nuestra derecha el Templo romano, subimos hacia la Plaza de las Tendillas por una calle que en general es conocida como la calle Nueva, pero en realidad es la calle que la ciudad de Córdoba dedica a su fundador, Marco Claudio Marcelo.
Claudio Marcelo fue nieto del gran Claudio Marcelo, el conquistador de Siracusa, a pesar de los inventos de Arquímedes, vencedor de los galos insubres, ganador de los spolia opima, concedidos al que derrotaba y mataba en combate singular al jefe de los enemigos.
El fundador de Córdoba hizo honor a su abuelo, ya que desempeñó el consulado, máximo honor de la carrera política romana, en tres ocasiones. Estuvo en Hispania en campaña y se piensa que fue en el 152 a. C. cuando llevó a cabo la fundación como podemos saber por los autores antiguos:
El geógrafo griego Estrabón nos cuenta: “Las ciudades que más auge han adquirido son Corduba, fundación de Marcelo…, por la fertilidad y amplitud de su campiña, a lo que contribuye en gran medida el río Betis; desde un principio la habitaron gentes escogidas de los romanos y los indígenas, y además fue esta la primera colonia que enviaron a estos lugares los romanos” (III, 2, 1)
El historiador Polibio relata: “Los celtíberos, tras pactar una tregua con Marco Claudio, el general romano, enviaron embajadas a Roma y se mantuvieron en paz, aguardando la respuesta del senado. Marco Claudio, en cambio, salió en campaña contra los lusitanos, (…), luego, invernó en las proximidades de Córdoba” (XXXV, 2)
Los siguientes Marcelos conocidos son tataranietos del fundador de Córdoba, se trata de dos hermanos y un primo, que ocuparon el consulado consecutivamente los años 51, 50 y 49 a. C., y destacaron por ser opositores de César y partidarios de Pompeyo. Precisamente, Córdoba aparece en las guerras civiles romanas, pues favorable a Pompeyo fue arrasada por César tras su victoria en Munda, lo que supone que los restos romanos de Córdoba sean de época imperial y no republicana.
Pero la familia romana relacionada con Córdoba más conocida es la familia Annea, como veremos a continuación.
En el siglo I de nuestra era floreció la familia de los Anneos cordobeses, la familia de Séneca, que se supone quedó casi extinguida en la época de Nerón, en torno a los años 65 y 66, con la muerte de los tres hermanos, Galión, Séneca y Mela, y del poeta Lucano, hijo del último de ellos.
A finales de ese siglo, menciones en poetas como Estacio o Marcial prueban que los hombres de la familia Annea se asociaban automáticamente con la mención de su cuna cordobesa y el río Betis (el Guadalquivir).
El más conocido e importante de esta familia fue Séneca el filósofo, que durante el segundo tercio del siglo I ocupó un primer plano en la vida cultural, social y política de Roma.
Orador y poeta, filósofo y político, Séneca ha legado a la posteridad más de diez mil versos y dos mil quinientas páginas de prosa. En su círculo familiar se identifica con seguridad a sus padres, a su última esposa (quizás única), a su suegro y su cuñado, a un hijo prematuramente muerto, a sus dos hermanos, Galión y Mela, más la esposa y suegro de este último, a sus sobrinos, Lucano (con su esposa) y Novatilla. Por último, también conocemos a una hermana de su madre y su marido.
Casi todos estos personajes son hispanos, concretamente béticos, y, en su mayor parte, cordobeses. La excepción son los Paulinos (la esposa de Séneca y su familia, procedentes de Narbona).
El patriarca de los Anneos históricos, Lucio Anneo Séneca el mayor o el retor, padre del filósofo, nacido hacia la mitad del siglo I antes de Cristo, era un rico caballero cordobés, de cuya ascendencia han discutido los historiadores, esto es, sobre si era hispanus (ascendencia indígena) o hispaniensis (ascendencia itálica). Aunque parece que la familia es de ascendencia itálica, lo cierto es que el nacimiento cordobés de Séneca el mayor está probado por su propio testimonio.
Como hemos visto antes, Córdoba, según el geógrafo griego Estrabón, era la más antigua colonia romana del territorio bético y, como tal asentamiento romano, había sido fundado por Marcelo, que reunió allí, sobre un probable establecimiento indígena, a ciudadanos romanos y a nativos de la región.
A su misma generación pertenece el padre de su mujer Helvia, el abuelo materno del filósofo, por tanto, que algunos identifican con Marco Helvio Novato, un magistrado de Urgavo (Arjona), cuyo cognomen Novato es el mismo con el que se llama al mayor de los hermanos del filósofo y también aparece en la hermana de Lucano.
También a esta generación pertenece Acilio Lucano, suegro del tercero de los hermanos Anneos (Mela) y, en consecuencia, abuelo materno del poeta Lucano, que habría obtenido su cognomen de él. Acilio Lucano era también del orden ecuestre y cordobés. La biografía de su nieto lo llama orator, pero parece que no debió ejercer. Sería uno de esos intelectuales cordobeses de cuya existencia hay noticias desde los días de Cicerón.
La madre del filósofo, Helvia, con un esposo mucho mayor que ella, se encontraba más cerca de sus hijos en aficiones y gustos que de su esposo.
Pasando a la generación siguiente, está representada por los tres hermanos Anneos: el mayor, Anneo Novato, conocido luego por adopción con el nombre de Junio Galión, que tiene en su ciudad natal dedicada a su nombre una callejuela, por el centro, y que es conocido también por su aparición en el capítulo 18 de los Hechos de los Apóstoles, como procónsul de Acaya sobre el año 52. El segundo fue Séneca el filósofo y el más joven fue Mela. Todos nacieron en los años finales del siglo I antes de Cristo o en los inicios del siguiente. Los tres recibieron una educación parecida. Los dos mayores estuvieron ausentes de la Bética durante casi toda su vida, y el tercero también, aunque Mela regresó para casarse con Acilia, la hija de Acilio Lucano. Sin embargo, ninguno rompió el vínculo con su provincia natal.
De la generación siguiente conocemos al joven Lucano y a su hermana. La vida del joven Lucano fue truncada por el emperador Nerón.
De hecho, el triunfo social de los Anneos se dio en los primeros años de este emperador y su trágico final se produjo en los últimos.
Gracias a todos estos personajes, Córdoba entró en la historia.

Manuel Millán Gómez