jueves, 7 de agosto de 2014

EL MAR Y SUS BONDADES

Rompió el mar, bravío, con estruendo
y reposó las olas en la playa.
Apaciguó la arena el oleaje,
aproximando el ánimo a la calma.
El mar y el sol, que observo al horizonte,
hicieron que quedara sin palabras.
La fina brisa refrescó mi aliento,
y mi espíritu, plácido, descansa.
Apaciguó la arena el oleaje,
y aligeró mi corazón de cargas.

Rompió, con fuerza, el mar bravío con estruendo,
y se templó una ola, que descansó en mi alma.
                                              
                                                                  Javier Ortiz

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