domingo, 19 de febrero de 2017

La muerte de Almanzor

De todos es conocido que “Almanzor perdió el tambor en Calatañazor en el año 1002”, o por lo menos es el versillo que se nos enseñó de niños para aprendernos dicho acontecimiento.

La realidad puede ser otra. Desde luego no están del todo conocidas las noticias sobre la muerte de Almanzor, el mayor caudillo de la España musulmana.
En primer lugar habría que cuestionarse la propia batalla de Calatañazor, e incluso que hubo algún autor que defendió la fecha del 998 (387-8 H) como de la muerte de Almanzor.
Almanzor realizó dos expediciones anuales contra los territorios cristianos, y según las fuentes más fidedignas en la primavera del año 392 H (1002 JC) hizo venir fuerzas de caballería desde África por no ser ya necesarias allí (su hijo Abdelmelik había pacificado aquellos territorios y le acompañaba en la expedición) que se unieron a las andaluzas, saliendo de Córdoba hacia Toledo, donde se les unieron otras fuerzas, entre ellas la caballería del Algarve y milicias de Mérida y Badajoz. Y se dirigieron a La Rioja, siendo el acontecimiento más importante el saqueo del monasterio de San Millán de la Cogolla.
Conocedores de las noticias correspondientes, el conde de Castilla Sancho Garcés y su aliado el rey de León Alfonso V se dirigieron a su encuentro, lo que ocurrió a finales de julio en las proximidades del castillo de Kalaat al Nosur (hoy Calatañazor).

La batalla, en caso de que existiera realmente, se dio el 8 de agosto, pero muy bien pudieron ser escaramuzas que no serían ni muy graves ni decisivas ya que ni los autores musulmanes ni cristianos de la época relatan dicha batalla. Murió Almanzor del 9 al 11 según los distintos autores (ramadan 392), pero ¿cómo consecuencia de las heridas de la batalla?
Almanzor tenía 64 años, edad avanzada en aquella época. Participaba personalmente en todas y cada una de las expediciones y se trataba de desplazamientos a caballo de más de mil kilómetros. Se sabe exactamente que no podía montar a caballo en la última parte de esta expedición lo que perfectamente podría deberse a sus dolencias de gota, enfermedad de la que era tratado por el prestigioso médico y cirujano cordobés Abu-l-Qasim, Abulcasis.
Autores con autoridad defienden que ya estaba enfermo al inicio de la campaña y que, al no poder ser llevado a marchas forzadas, fue esa una de las causas de que al conde castellano le diese tiempo a reunir fuerzas contra el musulmán.


“La vuelta de Almanzor, enfermo y vencido en la batalla de Calatañazor”. Representa el momento en que sus soldados lo sacan del campo de batalla. Cuadro de Rodríguez Losada. Salón Liceo del Círculo de la Amistad de Córdoba.

En todo caso pasó su última noche en Berlanga de Duero posiblemente el 25 de la luna de ramadán del 392 de la Hégira (10 de agosto del 1002). Al amanecer se dirige hacia la ciudad de Madinat al-Salim, Medinaceli, muriendo en el camino.
Fue enterrado en Medinaceli envuelto en vestidos confeccionados por sus hijas, con telas procedentes de su ciudad natal, Torrox, y con el polvo recogido al cepillar sus ropas después de las batallas, y que guardaba en una cajita que siempre le acompañaba. Se escribió sobre su tumba: “Sus hechos declaran lo que era; nunca verá otro tal que defienda la España musulmana”.
El hecho de que Almanzor muriese a los pocos días en Medinaceli a consecuencia de la enfermedad explica perfectamente que el vulgo creyera que había muerto por el encuentro o por el sentimiento de su derrota.


Fig. 1: Hixén II. Dírham del 392 H. con Amir de Hachib y Tamliy como sahib al sikka

Fig. 2: Hixén II. Dírham del 392 H. con Abdelmelik de Hachib y Abdelmelik como sahib al sikka

El registro numismático es muy esclarecedor con respecto a la fecha de esos acontecimientos. En el año 392 H tenemos dirhames de dos tipos, unos (fig. 1) con Amir como Hachib, es decir Almanzor como Primer Ministro, y otros (fig. 2) con Abdelmelik con el mismo título. Abdelmelik era el primogénito de Almanzor y le sucedió al mando de la nación, pues ya sabemos que Hixen estaba recluido en Medina Azahara, actuando Almanzor en la práctica como verdadero califa.
Y con respecto al sahib al sikka (jefe de la ceca) encontramos a Tamliy con Almanzor (fig. 1) como ya venía apareciendo desde el año anterior; y Abdelmelik con Abdelmelik (fig. 2), casualmente los dos tenían el mismo nombre. Incluso hay referencias de que Tamliy aparece en algún dírham como jefe de la ceca con Abdelmelik, lo que se justificaría con que prefirió mantenerlo en el cargo hasta encontrar una persona de su confianza, y que el nuevo nombramiento se produjo algo después.
Teniendo en cuenta que el año 392 H concluyó en noviembre, quedaban sólo tres meses desde la muerte de Almanzor para su finalización. Y considerando que las noticias tardan en llegar y que la presencia de Abdelmelik en la moneda supone la preparación de nuevos cuños y el inicio de nuevas series, sería lógico que ese año se encuentren numerosas monedas con el nombre de Almanzor y pocas con el de su hijo. Y así es, pues las segundas son escasas.
Es decir, que en el año 392 H se produjo la sustitución de Almanzor por su hijo, que ya continuará en el cargo hasta el final de la década. Queda así confirmada la muerte de Almanzor en el año 392 H.
Comentar que en segundo dírham las leyendas de las orlas están incompletas: en el anverso faltan las centenas (trescientos) y en el reverso la última palabra (asociadores) está incompleta.

La muerte de Almanzor coincidió con dos efemérides; una, la noche del Destino, laylat al-qadr, que correspondía a la primera revelación del Corán a Mahoma, y la otra, el quinto aniversario de haber arrasado Compostela, incluida su catedral, aunque dejando incólume la tumba del Apóstol Santiago.

Juan Manuel López Márquez

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